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Mauricio Suárez logró disparar la carcajada de la platea
Sociedad Anónima es el
favorito entre humoristas
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Los maragatos, una vez más, llegan al cierre del concurso con “chapa” de favoritos. El espectáculo logró los picos más altos de humor de la categoría. |

Cuando aparece el monólogo de “La Vaca”, Sociedad Anónima consigue un humor explosivo que es su principal arma. |
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Los Gauchos Patones llegaron desde San José para disparar la risa y generar la carcajada con sus ocurrencias. Estimo que su presentación de ayer los convierte en favoritos al primer premio, en una categoría donde sus grandes rivales, Humoristas del Betún, también exponen enormes méritos.
La propuesta trastabilla en la primera parte, que no logra conectar con la platea. Los “Papa Noel” y “Las Divinas” padecen alguna debilidad de libreto que sus intérpretes disimulan con gran habilidad, para despegar con fuerza cuando ese avión con droga cae sobre Cerro Ñato para hilvanar las situaciones hilarantes más contundentes. En esos 32 minutos de actuación la risa es el denominador común de todas las situaciones que tienen en Carlos Barceló y especialmente en Mauricio Suárez, a dos intérpretes de lujo.
Aún cuando las interpretaciones son un poco gritadas por momentos y la música incidental suena en un volumen alto, los recursos histriónicos doblegan para redondear una globalidad que los coloca como principal candidatos en su categoría.
A segunda hora, la Mojigata realizó una performance muy disfrutada por el público, especialmente por las virtudes de un libreto muy inteligente, que logra provocar al espectador con contenidos orientados a criticar a las instituciones.
El discurso de la murga ataca a todo aquello que ha ganado un lugar tan elocuente en el imaginario que por momentos pareciera inamovible.
Dentro de una interpretación esencialmente colectiva, se destacan Pablo Aguirrezábal, Fernando Paleo y Martín Sacco, construyendo situaciones plenas de ironía y toques sarcásticos que llegan a buen puerto generando gran humor.
La murga presenta una gran elaboración visual, para complementar una puesta en escena que rindió otra vez en muy buena forma, pese a que algunas escenas resultan particularmente largas.
La Mojigata presenta al público muchísima información, “pasada a la platea con precisión” en la narración, de manera que los cuadros desemboquen en el siguiente respetando la coherencia del espectáculo y diferenciándose sin perder la cohesión.
A nuestro gusto, La Mojigata reúne los méritos suficientes como para estar entre las cinco mejores propuestas de la categoría.
También realizaron su último pasaje los parodistas de Fernando Couto: Crazy’s.
Y en honor a su nombre el espectáculo parodió dos temáticas que perfectamente se rotulan con personajes que, aunque opuestos, padecieron la locura a lo largo de su vida.
Así la primera parodia ubica a los personajes en un manicomio (la colonia Etchepare) que presenta al personaje “Rojo Bravo”, general torturador de la dictadura, interpretado por Miguel “Pendota” Meneses.
Paralelamente, el personaje encarna al patriarca del Clan Ijimonchi, quien comete las mismas atrocidades y tal cual el relato de la obra Ran es víctima de los destratos de sus hijos y de su conciencia. La parodia era esperada con singular atención, por haber resultado un poco distante en cuanto a su comunicación en primera y segunda ruedas, y en esta oportunidad su suerte no fue mejor.
Los actores, por momentos quedaron atrapados en un libreto que no pudo sobreponerse, y la falta de recursos escénicos se hicieron visibles.
La búsqueda del humor no tuvo el resultado esperado y la primera parte del show quedó desdibujada para los intereses del conjunto en el concurso.
En cambio, “Hombre mirando al sudeste” está entre las mejores parodias de este Carnaval por lograr expresar muchísimos contenidos con un lenguaje sutil y sugerente, y una notable actuación de Fernando Vannet encarnando a la figura de Rantés.
Crazy’s probablemente pague en el concurso el precio de buscar un camino nuevo y provocar el debate sobre los mecanismos comunicativos en la categoría, que en ocasiones parecieran estar un poco perimidos.
Pese a la crítica que recae sobre “Ran”, es válido el elogio al libretista Jorge Medina, por proponer en Carnaval temáticas que muevan al público con un estilo refinado a la hora de componer un libreto.
serenata africana
Serenata Africana brindó su mejor pasaje en esta liguilla logrando ensamblar las virtudes escénicas con las musicales, hecho que no había sido posible en las presentaciones anteriores. La comparsa presentó una interpretación acorde, producto de las bondades expuestas por Loreley “Lola” Acosta, que una vez más demostró un gran dominio de la escena, tanto para bailar, como para cantar y actuar.
En materia de libretos, se destacan las composiciones de María Victoria Riñón, quien también presta su voz para lograr transmitir la singular energía de sus temas. Sin embargo, el libreto cae en otros momentos en un tránsito poético apoyado sobre lugares comunes que le quitan densidad a la propuesta.
La comparsa fragmenta demasiado el espectáculo: a la gran comunicación de los temas, le siguen actos o breves parlamentos esencialmente cadenciosos que quitan fluidez, comprometiendo en cierta medida la globalidad. De todas maneras, la comparsa elige una buena selección coreográfica por parte de Beto Barreiro, y algunos cuadros mejor constituidos desde el vestuario, para una globalidad buena en esta liguilla. Entiendo -asimismo- que Serenata Africana está un poco alejada de las posiciones de vanguardia este año. |
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