Exasperados

ESCRIBE: Julio Lara (Senador del Partido Nacional)

 

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La opinión pública asistió en estos días a una suerte de acalorado enfrentamiento entre algunos integrantes del gobierno y la prensa. Como hecho en sí no resulta demasiado novedoso a lo largo de la administración de Tabaré Vázquez, quien más de una vez, más o menos ofendido, llegó a descubrir un "eje del mal" compuesto por algunos medios que no solo no reflejaban los logros del gobierno, sino que se venían ocupando de orquestar una campaña insidiosa destinada a socavar la imagen del Poder Ejecutivo.

Pero la actitud del presidente del Banco República, el Cr. Fernando Calloia, parece haber rebasado algunos límites, por lo pronto los de la más elemental urbanidad, al recibir a dos periodistas de un semanario a voz en cuello, con amenazas, increpaciones, golpes y documentos que volaban de una punta a otra de su escritorio. Todo parte de una serie de denuncias realizadas contra el vicepresidente Rodolfo Nin Novoa en las que se analiza una serie de negociaciones que él mismo habría realizado frente al Brou, tanto en lo referente al pago de una deuda que mantenía, como productor rural, desde 1991, y a la posterior compra de un campo cuyos propietarios estaban embargados por la entidad bancaria.

Lo que tanto los periodistas querían indagar, como quien esto firma a través de un pedido de informes cursado a las autoridades del Brou, podría resumirse en recabar datos para analizar la conducta de Nin y las decisiones administrativas tomadas por el Brou con respecto a una deuda similar a la que mantienen miles de productores rurales, situación que ese sector padece desde hace décadas y que, en la mayoría de los casos, no pudo ser eficazmente solucionada.

De algún modo, y según sus declaraciones, Calloia se sintió personalmente agraviado y se atribuyó el derecho al insulto, al improperio. Nadie puso en momento alguno en tela de juicio su capacidad profesional, pero, sin embargo, su destemplada reacción ha generado sombras en su alrededor y en los alrededores de quienes tan apasionadamente salió a defender.

Acaso hubiera sido más acertado que se abocara a evacuar lo más pronto posible algunas de las preguntas que le realizamos en nuestro pedido y otras que la ciudadanía toda, entre ellos los productores rurales, se hacen desde que salieran a luz las versiones que colocan al vicepresidente en una situación por demás ventajosa en el momento de saldar deudas y de comprar campos embargados. A veces, no hay mejor defensa que el silencio. O por lo menos, los buenos modales.