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Un país sin políticas sociales
| ESCRIBE: Julio Lara (Senador del Partido Nacional) |
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Días atrás, Últimas Noticias informaba que en lo que va del año fueron procesadas trece personas por día. A simple vista podría parecer una noticia como cualquier otra, pero si la analizamos fríamente llegamos a la conclusión de que es una cifra alarmante, desproporcionada acaso para un país tan pequeño y de tan escasa población como el nuestro.
También esta semana la ministra del Interior Daisy Tourné informaba a la prensa que en el primer cuatrimestre del año las rapiñas aumentaron en un 18%, es decir, 569 casos más que en igual período de 2007. También hubo más homicidios este año que el pasado: 103 contra 89 en los primeros cuatro meses. Es habitual también que quienes delinquen ya tengan antecedentes y sean personas liberadas muy poco tiempo atrás de centros de reclusión como el Penal de Libertad o el Comcar.
Y si a todo ello agregamos la cifra de suicidios (tema que ya tratamos en estas columnas), batido el récord histórico de autoeliminaciones en 2007, y el otro tema endémico de la sociedad uruguaya: el de los miles de ciudadanos que emigran (la cifra en estos primeros meses de 2008 era mayor a los 20.000 uruguayos), nos vamos encontrando frente a un panorama terrible y que además incrimina directamente al gobierno.
Basta también caminar unas cuadras cualquier noche de estas por el centro de Montevideo para encontrar a decenas de personas en situación de calle, durmiendo en los umbrales, y a decenas de niños pidiendo limosna o tratando de vender cualquier cosa.
Desde la primera palabra del discurso frenteamplista se le hizo saber a los uruguayos que los partidos tradicionales carecían de sensibilidad social y que, dentro de las filas del partido hoy en el gobierno, se contaba con profesionales idóneos para revertir esa situación y proporcionar a la población en situación de riesgo la protección y ayuda que no se le brindaba. Pero todo parece indicar -los números son elocuentes y no permiten equivocarnos- que el accionar del gobierno en materia de políticas sociales ha sido un verdadero desastre.
No basta, obviamente, con el asistencialismo de la ministra Marina Arismendi ni con las declaraciones de Tourné acerca de cierta "sensación térmica". Lo cierto es que allí donde se había anunciado una gestión de excelencia el Frente Amplio ha fracasado estrepitosamente. |
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