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Ni un paso
en falso
| ESCRIBE: Julio Lara (Senador del Partido Nacional) |
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Esta semana, en conferencia de prensa, hice saber a los distintos medios y a la opinión pública un hecho del que fui protagonista directo: algunas personas me hicieron llegar una documentación, en apariencia fidedigna, acerca de maniobras de lavado de dinero proveniente de Paraguay en avionetas sin ningún control por parte de Aduanas ni por parte de las autoridades monetarias de nuestro país.
Este es un tema del que se viene hablando desde hace ya largos años, y tanto Uruguay como Argentina están sindicados internacionalmente como países donde es habitual el lavado de dinero proveniente de los carteles de la droga que operan en algunos países andinos de América Latina.
Analicé exhaustivamente la documentación y consulté además con especialistas que trabajan en mi entorno, hasta llegar a la conclusión de que dichos documentos eran falsos, cuando no directamente fraguados acaso con diversas intenciones: desacreditarme personalmente en el caso de que yo hubiera salido a denunciar esas supuestas actividades, o provocar en la interna de diversos organismos (Aduanas de Carrasco en particular) sanciones de todo tipo, desplazamientos administrativos, etc.
El hecho puede resultar a simple vista anecdótico pero a mí me parece mucho más serio que el de un simple intento de engaño, y por ello mismo la semana próxima haré una denuncia penal en el juzgado de Ciudad de la Costa. La responsabilidad de un legislador ha sido puesta en tela de juicio, y no es asunto menor.
Desde que ingresé al Poder Legislativo en 1995, he recibido infinidad de denuncias privadas, las que siempre corroboré con otras fuentes o con técnicos en diversas áreas. Solo entonces, si la documentación era fiel, hice públicas esas denuncias, tanto a nivel mediático como ante el propio Poder Judicial. Considero que si un parlamentario tiene ante sí evidencias irrefutables de dolo o corrupción, es parte de su tarea darlas a conocer, pero siempre bajo el más escrupuloso estudio de las mismas. Antecedentes tenemos en esta y otras legislaturas de diputados y senadores que fueron engañados o condenados por manejar de modo erróneo información supuestamente confidencial y verídica, en ocasiones ante temas que inculpaban a integrantes del sistema político, en otras a funcionarios públicos o privados. No es tarea del legislador convertirse en detective, pero hay cosas que siguen funcionando mal en este país. |
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