Ferrocarril y petróleo

ESCRIBE: Jorge Pozzi (Diputado del Nuevo Espacio)

 

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Cada vez se vuelve más importante y necesaria la urgente puesta a punto de las vías para que el ferrocarril empiece a circular a una velocidad y con una seguridad razonables.

La crisis energética no solo se manifiesta en lo que puede ser la crisis de abastecimiento de energía eléctrica, sino que hay una más importante que es la crisis del precio del petróleo. El presidente de Ancap decía hace unas horas que no se podía descartar que el precio del barril llegara a los 200 dólares en el correr de este año, un dato nada alentador.

Comienza a ser más que necesario, empezar un proceso de toma de conciencia sobre el uso del petróleo, por el cual pagamos más de mil millones de dólares al año. Se deben comenzar a instrumentar medidas en el sentido del ahorro del consumo del mismo, y una de ellas sin duda que es la racionalización de nuestro sistema de transporte de carga y de pasajeros. El transporte es por cierto el principal consumidor del petróleo que el país importa. Y en esa racionalización necesaria del sistema de transporte el ferrocarril tiene un papel destacadísimo para cumplir, pero se debe adecuar rápidamente la infraestructura ferroviaria para que pueda cumplir este papel. El eje Montevideo-Rivera es uno de los principales puntos a encarar con rapidez, es por donde hoy circulan más trenes y es uno de los que ofrece más posibilidades de realizar el intercambio de mercadería hacia Brasil. Pero además podemos pensar en comenzar a romper, por lo menos en este eje, la equivocada concepción de la competencia del camión con el tren, y empezar la mucho más lógica complementación de ambos.

Como un ejemplo podríamos decir que no estaría nada mal si cargáramos los camiones que vienen hacia el sur en un tren de 25 vagones en la noche en Rivera y lo descargáramos doce horas después en Montevideo, y que al mismo tiempo otro tren similar se cruzara en un trayecto inverso. Todos ganarían si esto funcionara, los camioneros que no manejarían y podrían venir descansando inclusive en un vagón apropiado, el ferrocarril que traería y llevaría cargas desde y hacia Montevideo, el Estado que conservaría mejor las rutas y racionalizaría el uso de combustible, disminuirían los accidentes, etc.

Pero para esto se debe encarar ya el arreglo de las vías, el tiempo no nos sobra y aunque tengamos que desafiarnos en una administración directa de la obra el proyecto general lo vale.