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Van 50 años y falta 1
| ESCRIBE: Jaime Trobo (Diputado del Partido Nacional) |
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Se conmemoran 50 años de la elección de 1958, en la que el Partido Nacional triunfó en las elecciones nacionales. Ello ocurría 93 años después de que un presidente del mismo partido había sido desplazado del poder. Noventa y tres años de lucha cívica, que en ocasiones mostró la necesidad de afirmarse en las armas, cuyos propósitos fueron lograr espacios de participación, libertad de expresión del pensamiento político y autonomía de los ciudadanos para expresar sus convicciones y elecciones con el voto. Y el resultado de esa larga marcha tuvo como mojón el acceso al poder legítimo de la mano del voto popular. Quizás por ello, el totalitarismo guerrillero identificó una víctima. Fue durante las administraciones nacionalistas que los Tupamaros iniciaron su zaga sangrienta y totalitaria. No hubo una salida de la ley; las elecciones de 1965 se realizaron en absoluta libertad. Precipitada la caída de la paz social, el mismo Partido Nacional, que había esperado paciente la simpatía ciudadana, protagonizó un decidido enfrentamiento con sus ideas como arma y fue determinante para la recuperación democrática. Luego, los ciudadanos lo buscaron para cederle otra vez el liderazgo y nuevamente, enfrentando adversidades, puso en marcha las transformaciones, cuya virtud descubrieron los sectarios que eligieron entorpecerlas. Ahora, luego de que en el país el poder ha sido ejercido por una coalición de izquierda, los resultados, a la luz de la expresión de los ciudadanos, no ha sido el esperado. Llegaron anunciando "villas y castillos" y ocuparon el poder despreciando el control de las minorías, garantía democrática para "todos" los ciudadanos. Han puesto en ejecución una saga de producción legislativa ideológicamente miope, disfrazada de un fundamentalismo fundacional impropio y cuestionable que merecerá una aguda y profunda revisión. Al igual que a la salida de la dictadura, habrá que revisar la legislación promulgada, para en muchos casos derogar sin remedio.
Cincuenta años después de la histórica victoria de la persistencia en defensa de la libertad, el Partido Nacional, abriendo sus brazos a ciudadanos de todas las corrientes, se ofrece nuevamente, unido, maduro, responsable de la gravedad del momento del país y las exigencias del mundo, para ofrecerles mejor calidad de vida a sus compatriotas, como el que es capaz de superar la polarización y la intolerancia. |
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