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Operación Milagro para Cuba
| ESCRIBE: Jaime Mario Trobo (Diputado del Partido Nacional) |
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Cuba se ufana y destina muchos recursos a exportar los "resultados" de la revolución, realizando operaciones oftalmológicas en muchos países de América Latina. La vuelta a la vista, para muchos es la vuelta a la vida. Mientras tanto en Cuba la sociedad reprimida carece de vida democrática, en libertad, con pleno goce de sus derechos humanos y de su inalienable capacidad de disentir, la sociedad cubana "no ve" y necesita otra "operación milagro".
La cooperación internacional, tan mentada para practicar acciones en el área médica como es el caso de la Operación Milagro, es un instrumento idóneo para estimular el desarrollo de las buenas prácticas en materia de gobierno, estado de derecho, libertades, respeto de los DDHH, partici- pación plural, control parlamentario, rendición de cuentas, transparencia en la información, acceso a la toma de decisiones, fomento de la sociedad civil, estímulo a los partidos políticos, elecciones justas y transparentes, en fin, todas las materias en las cuales las comunidades democráticas de América Latina se prodigan permanentemente para situarse como sociedades respetadas.
El viaje del presidente de Uruguay a Cuba de estos días nos hace reflexionar sobre estos tópicos, especialmente cuando desde la izquierda ancestral y adoradora del mítico proyecto castrista se prodigan los elogios a la solidaridad del gobierno de aquel país a través de las prácticas terapéuticas oculares que también se practican en Uruguay. Cómo puede Uruguay, un pequeño país con pocos recursos, devolver esta solidaridad en el marco de la cooperación internacional, compartiendo su "expertise" para ayudar a Cuba?
Con una "Operación Milagro… democrática", ofreciendo brindar sus mejores experiencias en todos aquellos planos en los que se le considera exitoso por la comunidad internacional en el campo del derecho, las libertades y el pluralismo.
Puede ofrecer cooperación para asistir en el desarrollo de nuevas normas jurídicas adaptadas a los compromisos internacionales de respeto a los DDHH, para la construcción de una justicia electoral independiente y garantista, para el desarrollo de prácticas parlamentarias respetuosas de la pluralidad, para la construcción de poderes de control de las cuentas, de prácticas justas en la justicia administrativa, para el desarrollo de un poder judicial independiente, para el respaldo jurídico a partidos políticos plurales, para legislación laboral equilibrada, para un marco de inversiones atractivo. En fin, en estas materias Uruguay puede ofrecer su coope- ración para una operación milagro que permita "ver" al pueblo de Cuba, con una terapéutica que le vuelva a conformar en una comunidad nacional respetuosa y respetada.
La visita del presidente de Uruguay a Cuba es un hecho que la dictadura en ese país utilizará con propósitos políticos notorios, será presentado como un acto de legitimación ante la comunidad latinoamericana e internacional. Si este fuera el resultado de la visita sería una contribución a su persistencia. Uruguay debe llamar la atención del gobierno de La Habana ofreciendo su mayor vocación a cooperar para el desarrollo inmediato de una transición hacia la democracia, a partir de su experiencia y prestigio reconocido. Este será el mejor camino de agradecer la solidaridad de la "operación milagro". Una "Operación Milagro para la Democracia en Cuba". |
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