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No se debe claudicar en el combate a las drogas

Nuestra opinión

 

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El gobierno salió ayer a la opinión pública a dar un mensaje tranquilizador respecto al consumo de cocaína en el país. Así, durante una conferencia de prensa que tuvo lugar en la Torre Ejecutiva, el prosecretario de Presidencia, Diego Cánepa, relativizó el enfoque del informe dado a conocer el día anterior por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en el que se expresaba que Uruguay registra un alto consumo de cocaína.

El funcionario dijo que el planteo "es equivocado" ya que si bien Uruguay tiene una prevalencia de consumo de 1% de su población, se trata de una cifra relativamente baja si se la compara con los países en desarrollo. En ese sentido, destacó que en el país el consumo de cocaína es "notoriamente menor" que el registrado en Estado Unidos, en distintos países de Europa o en otras naciones latinoamericanas.

De cualquier manera, Cánepa reconoció que el consumo de esa sustancia sí aumentó en el país, a diferencia del consumo de marihuana y pasta base, que disminuyó. Sin embargo aclaró y destacó que no varió la cantidad de personas que utilizan esa sustancia, sino que la variación se registró en la cantidad de consumo per cápita.

Pero lo más tranquilizador del mensaje del representante del gobierno es que el Estado continúa trabajando en el diseño de programas específicos para abatir la utilización de esa droga además de seguir implementando y perfeccionando los ya existentes programas y campañas de prevención, educación y de lucha contra el tráfico y consumo.

La sociedad uruguaya debe sentir como uno de los desafíos del futuro inmediato el encontrar soluciones para el combate a la droga en todas sus formas y la rehabilitación de los adictos, en su mayoría jóvenes.

Y a pesar de que las cifras de consumo no sean tan preocupantes como las que difundió el informe de la ONU, no deben dejar de atenderse como una voz de alarma. Además, la presencia de cocaína en la sociedad uruguaya bien puede ser consecuencia de que el país es lo que se ha denominado como "un territorio de paso" de cargamentos que van hacia otro destino, pero de los cuales, indudablemente, algo siempre queda.

Por lo tanto, combatir la el consumo de drogas debe ser una tarea de la sociedad y de las organizaciones a las que esta confía la seguridad colectiva. Pero también es una obligación de cada hogar, participando en el combate al flagelo, denunciando las bocas de venta, dedicando tiempo a la formación de los hijos y a la transmisión de afectos y de valores. Se podrían llenar muchos libros con las penosas historias de familias devastadas a partir de la adicción de uno de sus integrantes a la cocaína o a otras drogas.

Son historias de esperanzas frustradas, vidas que se arruinan antes de haber llegado a construir nada, de madres que caen en la más profunda de las depresiones, impotentes ante la fuerza de la adicción a una droga que rápidamente corta todos los vínculos hasta con el más estrecho de sus afectos. Por eso, bienvenida sea la aclaración que se ha hecho desde filas del gobierno.