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Otro comienzo de clases con problemas edilicios

Nuestra opinión

 

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Un total de seis escuelas que se encuentran distribuidas en tres centros no comenzaron las clases ayer por decisión de la Asociación de Maestros de Montevideo (Ademu), en tanto que un relevamiento realizado por el gremio detectó que de aproximadamente 175 escuelas, el 52% de los locales se encontraban en malas condiciones o con obras en desarrollo.

La gremial también hizo pública una carta dirigida al presidente, José Mujica, en la que se expresaron duras críticas a la gestión que vienen desarrollando las autoridades de Primaria. En la misiva se dejó en claro que no se han atendido las ideas propuestas por los docentes durante los dos años de administración y se reclamó que las autoridades sean sustituidas.

Ademu advirtió además que se constató que solo el 40% de los centros tiene el personal docente completo.

Por todo esto, el sindicato de docentes declaró que cuando se detecte que hay riesgos de seguridad, salud y condiciones de trabajo inadmisibles para un maestro y para la protección del niño se adoptarán las medidas de fuerza que se consideren necesarias.

A estos problemas que se han reseñado se debe agregar la crítica situación edilicia en la que se encuentran numerosos liceos de todo el país, asunto que sin dudas habrá de eclosionar cuando en poco más de una semana comiencen las clases en ese nivel educativo.

Es claro que las vacaciones veraniegas son el momento oportuno para reparar los edificios dedicados a la enseñanza sin interferir con el desarrollo de los cursos, pero, por lo visto, el tiempo no fue suficiente.

La infraestructura para la enseñanza es uno de los factores del gran problema educativo que hoy debe preocupar prioritariamente a todos los uruguayos. Estas columnas han dado testimonio, ya en demasiadas oportunidades, de las tristes indicaciones sobre la calidad y el aprovechamiento de la enseñanza uruguaya que han puesto de manifiesto estudios internacionales, como el realizado por la Ocde. Baste con decir que los jóvenes uruguayos de 15 años tienen graves deficiencias en matemáticas, ciencias y comprensión lectora, algo que es necesario que el país supere cuanto antes si aspira a recorrer el camino que conduce a la prosperidad en el nuevo mundo del conocimiento.

Esto ubica, entonces, a los temas de infraestructura educativa entre los asuntos que merecen una atención prioritaria. Todo indica que un mejor futuro para la enseñanza uruguaya -hay muchos otros problemas a resolver- resultará también de decisiones globales atinadas en cuanto a la infraestructura educativa, fijando prioridades y con el afán de poner todo lo que se haga al servicio de metas nacionales.

Los procedimientos obligatorios en la administración pública no ayudan a dar respuestas inmediatas. Aun contando con los fondos, a veces los trámites se prolongan por meses, pero a esta altura ya no parecen caber las excusas. Como nunca antes en la historia del país, los recursos están. Sería entonces necesario que se haga un adecuado y efectivo uso de ellos para evitar que cada comienzo de clases se convierta en un calvario para alumnos, padres, docentes y, por qué no, también para las autoridades educativas.