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Increíble postergación del acuerdo
para dragar Martín García

Nuestra opinión

 

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Sorpresivamente y cuando todo parecía que estaba encaminado a un entendimiento, en las últimas horas el gobierno de Cristina Fernández volvió a dilatar el inicio de las obras de dragado en el canal Martín García, al objetar algunos puntos del pliego de obras que ya aprobó Uruguay en diciembre pasado.

El visto bueno era esperado por el gobierno uruguayo como una señal de distensión de las trabas comerciales que siguen afectando a varios sectores industriales del sector empresarial nacional.

La aprobación argentina bien podía entenderse como una retribución al gobierno del presidente José Mujica, que en los últimos tiempos, y a pesar de las dificultades comerciales, ha dado una serie de contundentes gestos políticos.

Sin embargo, la administración de Cristina Fernández realizó "observaciones técnicas" y propusieron modificaciones al pliego de obras del dragado del canal Martín García a través de sus delegados en la Comisión Administradora del Río de la Plata (Carp), un órgano dependiente de los ministerios de Relaciones Exteriores de ambos países, del cual dependen todas las acciones a desarrollarse en la zona común.

A raíz de la introducción de estos cambios, el documento deberá volver a ser estudiado por las autoridades uruguayas, que deberán plantear una nueva instancia bilateral para dar un cierre definitivo al asunto siempre y cuando acepten los referidos cambios.

No hay dudas que para Uruguay se trata de una obra de singular importancia y una gran prioridad, ya que es decisiva para revitalizar el tránsito fluvial de mercaderías

Lo real es que la obra hay que realizarla si es que se aspira a mejorar la posición de Montevideo como puerto regional y a capitalizar el tránsito de las mercaderías de exportación de Paraguay y Bolivia.

Nueva Palmira es el lógico final del posible tránsito de barcazas por la hidrovía del Paraná, para su posterior embarque marítimo, ya sea directo en buques de porte mediano como intermedio para alimentar la carga de cargueros de gran porte en Montevideo o en el puerto de aguas profundas que llegue a instalarse en Rocha.

El dragado es una portentosa obra de tecnología que está signada por su invisibilidad para el hombre común. El trabajo queda hundido bajo las aguas, no hay fotos ni es práctico realizar un corte de cintas. No obstante, se mueven verdaderas montañas de material, se utilizan bajo el agua dragas que incluso cuentan con instrumentos capaces de cortar la roca y se despliega en toda la obra una tecnología de avanzada. Hoy es necesaria para convertir realmente al Uruguay en el gran polo logístico y de comunicaciones regionales para el que la geografía lo ha predestinado.

Por eso, con paciencia y tenacidad, las autoridades uruguayas deben persistir en el esfuerzo para lograr que el acuerdo sea realidad de una vez por todas.