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Es urgente tomar medidas para
mejorar la competitividad
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La noticia concreta es que en el correr de unos pocos meses Uruguay ha pasado a tener severos problemas comerciales con sus principales socios de la región: Argentina y Brasil. La situación es un dato de la realidad que obliga a las autoridades uruguayas, a los empresarios y también a los trabajadores a pensar que en el corto plazo deben buscarse los mecanismos necesarios para mejorar la competitividad con otros países, respecto de los que es promedialmente más caro.
Hasta ahora la evolución de la competitividad no había sido una rémora para el crecimiento de las exportaciones, que sigue sosteniéndose. Pero ello fundamentalmente ocurre gracias a exportaciones de productos primarios, sobre los que pesa la evolución del tipo de cambio, pero no se registran con igual impacto los demás factores que pueden determinar un retroceso de la competitividad.
Uruguay sigue siendo competitivo con los productos del agro, pero sobre las manufacturas que incorporan mano de obra pesan con mucha más importancia temas como el nivel de salarios, revaluados tanto por su costo en dólares, como por el otorgamiento en las últimas rondas de los consejos de salarios de aumentos reales que no están vinculados a un crecimiento de la productividad. Ambos factores encarecen los productos manufacturados que Uruguay puede exportar, mientras a la vez impactan aquí con mayor fuerza el costo de la energía, las comunicaciones, las cargas sociales y los impuestos en general.
En cuanto a los productos primarios, los mismos suben o bajan según las reglas del mercado, por oferta y demanda internacional. No es mucho lo que puede hacerse para competir mejor en un momento de auge de la demanda como el que se está viviendo en estos tiempos.
En los productos manufacturados, el costo de producción es decisivo para determinar la viabilidad de una corriente exportadora. Con el yuan barato, los costos de producción de China son competitivos en todas partes. Con salarios caros, el peso caro en comparación con el dólar y costos elevados en razón del peso del Estado y de la situación en materia de energía, los productos uruguayos intensivos en mano de obra quedan marginados de las posibilidades de exportar y hasta sufren retrocesos en el mercado interno, como bien lo saben, por ejemplo, los productores de calzado o de artículos textiles.
El gran problema es la repercusión social de la pérdida de competitividad en cuanto a los productos manufacturados.
Porque una de las metas cruciales del país es la de ofrecer empleo de calidad, puestos de trabajo que requieran preparación y que resulten en mejores salarios.
Por todo lo expuesto, el tema de la competitividad no puede dejar de estar sobre el tapete. Los industriales uruguayos requieren que el gobierno adopte medidas urgentes que mejoren su competitividad de manera de poder mantener abierto un abanico amplio de destinos para las exportaciones con alto agregado de mano de obra nacional para no seguir dependiendo de los humores de los vecinos y socios del Mercosur, con los que cada vez tenemos mayores problemas a nivel comercial. |
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