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Un paro en los liceos de la
capital sin sentido ni coherencia

Nuestra opinión

 

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La Asociación de Docentes de Enseñanza Secundaria de Montevideo (Ades) volvió a responder con inusitada dureza a la situación de problemas edilicios que presentan algunos liceos de la capital.

En una asamblea que se desarrolló el sábado hasta casi la medianoche, se decidió convocar a un paro de 72 horas a partir del mediodía de ayer y se planteó a la directiva de la Federación Nacional de Profesores que considere la desafiliación de la consejera Ema Zaffaroni.

En el comunicado que Ades hizo público tras su asamblea general, el sindicato de docentes plantea un panorama verdaderamente desolador y justifica que la medida se adoptó "ante la catastrófica situación a la que han llevado o han dejado llegar a la Educación Pública, y a la infraestructura edilicia de Secundaria en particular, hartos ya de la desidia, de la incapacidad o de la mala intencionalidad política.

Por eso resolvimos detener nuestras actividades desde la finalización del primer turno del lunes 26 de marzo hasta el comienzo del segundo turno el jueves 29".

De esta manera, a tan solo tres semanas del inicio del año lectivo 2012, los liceos capitalinos sufrirán el tercer paro de actividades, lo que evidentemente implica una profundización de las diferencias con las autoridades, ya no solo del Consejo de Educación Secundaria (CES), sino también del Consejo Directivo Central (Codicen) y hasta del propio Poder Ejecutivo.

Autoridades que, por su lado, el viernes pasado habían emitido un comunicado en el que se anunciaban que a su entender estaban dadas las condiciones mínimas para que ayer lunes comenzaran los cursos en todos los liceos del país.

Además, los docentes quieren que el Pit-Cnt le dé participación a un integrante de la Fenapes como uno de los oradores centrales en el acto del 1º de Mayo y que se apruebe un paro general de 24 horas en defensa de la educación pública.

Así las cosas, el gremio que reúne a los docentes de Montevideo está dando muestras que ha optado por el camino de la confrontación abierta y que no tendrá demasiados miramientos respecto a si ello implica afectar el normal dictado de los cursos.

A esta altura es más que evidente que a ningún integrante de la dirigencia sindical parece habérsele ocurrido que hay otros modos menos confrontativos de publicitar una protesta -que en muchos aspectos es justa-, como es la de reclamar que los locales educativos estén en condiciones edilicias para dictar clases.

Nadie parece estar analizando si no hay métodos más eficientes que el paro y no recurrir siempre a este gastado mecanismo que le causa tanto daño a los ya castigados alumnos de la educación media del país, quienes día a día son perjudicados por estas acciones sin sentido ni coherencia.