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Visita papal a Cuba vuelve a
alentar esperanzas de cambio
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Por estas horas el Papa Benedicto XVI cumple una intensa jornada, la última de su visita a Cuba, que transcurre en medio de altas expectativas tras la liberación de prisioneros por parte del gobierno y los reclamos de la oposición de ser escuchados directamente por el pontífice.
Antes de llegar a la isla caribeña que está gobernada por un régimen comunista desde hace más de 50 años, Benedicto XVI había afirmado que el marxismo "no responde más a la realidad".
En su viaje de Roma a Guanajuato, México, el Papa alemán dijo a periodistas que "es evidente que hoy en día la ideología marxista como era concebida ya no responde a la realidad, y si no se puede construir un tipo de sociedad, es necesario encontrar nuevos modelos, con paciencia y de forma constructiva", afirmó.
"Ese proceso -prosiguió- exige paciencia y decisiones y queremos ayudar con espíritu de diálogo para evitar traumas y contribuir a una sociedad más justa".
Sin embargo, el Papa no hizo referencia a los "prisioneros políticos" tal y como hiciera su predecesor Juan Pablo II al hacer en enero de 1998 la primera visita de un pontífice a la isla.
Pero las afirmaciones del pontífice no pasaron desapercibidas para el régimen. El canciller cubano, Bruno Rodríguez, contestó casi de inmediato en una rueda de prensa en La Habana que Cuba escucharía las críticas del Papa "con respeto".
"Respetamos todas las opiniones", aclaró. El pueblo cubano "tiene hondas convicciones, desarrolladas a lo largo de toda nuestra historia", agregó.
Mientras, el presidente de Cuba, Raúl Castro, lo recibió con un discurso fuertemente crítico hacia Estados Unidos y con una defensa férrea de los logros que a su juicio tuvo el país bajo el sistema socialista.
El incidente probó que pese a que la Iglesia ha insistido en que la visita a Cuba de tres días del Papa se desarrolla en su calidad de peregrino de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de los cubanos, el "intercambio de ideas" se expandió, mostrando las diferencias precisamente políticas que subyacen entre el pontificado y el régimen comunista de los hermanos Castro.
La visita de Benedicto es la primera que realiza un pontífice a la isla en catorce años, cuando estuvo Juan Pablo II, instancia que en su momento representó un acontecimiento mayor en la vida política, social y cultural de la nación caribeña. En esta oportunidad la situación no parece haber sido muy diferente, ya que miles y miles de cubanos se hicieron a las calles para saludar al ilustre visitante.
Así las cosas, debe esperarse que el paso por la isla del sumo pontífice se transforme en una suave brisa de aire fresco que dé nuevo vigor a la Iglesia en Cuba y que, al mismo tiempo, sirva para que el régimen castrista se dé cuenta de una vez por todas que el mundo hoy se rige por lineamientos ideológicos que mucho distan de las ideas que promovieron la revolución cubana a principios de los 60. |
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