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Con paros no mejorará la situación edilicia de liceos

Nuestra opinión

 

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En la noche del lunes pasado, la Asociación de Docentes de Enseñanza Secundaria de Montevideo (Ades) resolvió, tras una asamblea que demandó más de tres horas, comenzar las clases a pesar de las carencias edilicias, pero imponiendo condiciones que, en caso de que no se cumplan, llevarán al gremio a convocar a un paro general de 24 horas.

"Si un núcleo sindical denuncia que no están las condiciones mínimas, tendrá todo el apoyo del sindicato y se convocará a un paro", señaló el dirigente de Ades Luis Martínez al ser consultado por este medio.

"Resolvimos una batería de medidas que constan en seguir haciendo relevamientos en los liceos y mandar al Consejo de Educación Secundaria que haga público un informe de la situación de los liceos al Codicen y que denuncie en qué centros no hay condiciones de trabajo; evaluar la semana posterior al inicio de cursos y apoyar a cualquiera de los núcleos sindicales que quiera movilizarse y no arrancar las clases por las condiciones edilicias y por la superpoblación de los grupos. Las clases comienzan, pero con una situación muy precaria. Recibiremos la evaluación de los compañeros que empiecen a llegar a los liceos para ver en qué centros no hay condiciones de iniciar", dijo por su parte Emiliano Mandacen, presidente del gremio.

La noticia de que hay locales educativos que se encuentran en problemas edilicios no es nueva, todo lo contrario; parece haberse convertido en una costumbre insalubre tomar conocimiento a través de los medios de prensa de la existencia de estas dificultades.

La infraestructura para la enseñanza es uno de los factores del gran problema educativo que hoy debe preocupar prioritariamente a todos los uruguayos.

Estas páginas han dado testimonio -ya hasta en demasiadas oportunidades- de las tristes indicaciones sobre la calidad y el aprovechamiento de la enseñanza uruguaya que puso de manifiesto el estudio internacional comparado que realizó la Ocde. Baste con decir que los jóvenes uruguayos de 15 años tienen graves deficiencias en matemáticas, ciencias y comprensión lectora, algo que es necesario que el país supere cuanto antes si aspira a recorrer el camino que conduce a la prosperidad en el nuevo mundo del conocimiento.

Pero todo indica que un mejor futuro para la enseñanza uruguaya resultará también -hay muchos otros problemas a resolver- de decisiones globales atinadas en cuanto a la infraestructura educativa, fijando prioridades con el afán de poner todo lo que se haga al servicio de metas nacionales.

Los procedimientos obligatorios en la administración pública no ayudan a dar respuestas inmediatas. Aun contando con los fondos, a veces los trámites se prolongan por meses.

No obstante ello, desde el gobierno se percibe un esfuerzo por mejorar la situación, actitud que debería merecer una mayor comprensión de parte de los sindicatos, especialmente Ades, que con estas amenazas no hace otra cosa que afectar a los estudiantes, que verán retrasado el inicio de sus clases.