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Acertada preocupación de Mujica sobre el Mercosur
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El presidente José Mujica encendió una luz amarilla respecto a las expectativas que el país y su gobierno tienen respecto al Mercosur.
En una entrevista concedida al diario Folha de San Pablo (Brasil) el mandatario uruguayo dijo que a su juicio el acuerdo regional se encuentra "estancado" y carece de "garantía institucional".
Mujica explicó asimismo que las relaciones funcionan por las llamadas entre los presidentes de los países del bloque y gestiones que desarrollan las cancillerías cuando se presentan los problemas.
"El Mercosur en cuestión de intercambio está muy bien. A pesar de las dificultades creció, pero no tiene garantía institucional. Funciona movido por llamadas, por la gestión de las cancillerías cuando se tiene un problema aquí y allá", dijo Mujica.
Para el jefe de Estado es por ello que el bloque comercial "no tiene la fluidez de una relación natural", como efectivamente debería ser.
Y agregó: "No crece porque para crecer tendría que ser muy tangible la visión fuera de que es un buen negocio entrar en el Mercosur", explicó. "Si nadie llama a la puerta para entrar, esa es la mejor señal de que estamos estancados".
En los últimos meses, las reacciones proteccionistas ante posibles impactos de la crisis internacional en las economías de la región han generado más de un problema bilateral que particularmente han afectado a Uruguay.
Con este panorama, un uruguayo no necesita muchas explicaciones para reconocer que el Mercosur no ha sido lo esperado como asociación regional de provecho para todos los países miembro. A esta altura ha tenido demasiados problemas comerciales -y también políticos- con sus socios como para hacer una fuerte apuesta hacia su futuro.
Son incontables las ocasiones en que se han impuesto trabas a las exportaciones uruguayas por parte de Argentina y Brasil, algo no muy comprensible vistas asimetrías en el tamaño de la economía uruguaya con la de sus grandes vecinos. Esto resulta en que las exportaciones uruguayas solamente cubran una pequeña parte de la demanda interna de Argentina o Brasil.
Es incluso aleccionante en este tema el comparar las metas que se había planteado el Mercosur original con el actual estado de cosas.
En los primeros 10 años el mecanismo funcionó adecuadamente. Por entonces, el Uruguay apostaba a convertirse en la mejor "puerta de entrada" al Mercosur, con la esperanza de que inversores radicaran en nuestro país industrias a la escala de toda la región. En realidad, el mayor volumen de inversiones lo recibió Brasil, pese a que sigue siendo verdad que Uruguay es un nodo en las comunicaciones marítimas en toda el área.
Son compartibles entonces las preocupaciones expuestas por el jefe de Estado uruguayo, quien ha desarrollado múltiples esfuerzos para evitar los enfrentamientos con los gobiernos vecinos.
Pese a ello, en sus declaraciones se refleja un cierto cansancio por tener que recurrentemente apelar a la relación personal para superar las diferencias que se presentan a diario.
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