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Cambió el talante en las relaciones
entre los vecinos del Río de la Plata
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Si se enumeran los resultados, queda claro que en la reunión cumbre de la estancia de Anchorena José Mujica y Cristina Fernández cambiaron el talante hostil de las relaciones entre ambos países y lograron un conjunto de acuerdos que es el más importante alcanzado entre ambos países en muchos años. Y este fin de la hostilidad, además, preanuncia el desenlace terminal del ilegal corte del puente binacional en Fray Bentos, dando lugar a una lastimosa indignación de los piqueteros que se reflejó en la edición de ayer de Ultimas Noticias.
En política, el que se precipita, se precipita. Quien unió apuros y abismos en una sentencia que vale la pena tener en cuenta fue uno de los más grandes conductores uruguayos. Y sus palabras sirven hoy para introducir algunas reflexiones que apuntan a valorar los logros de la cumbre presidencial entre José Mujica y Cristina Fernández de Kirchner, en la antevíspera, en la estancia donada al Uruguay por el argentino Aaron de Anchorena.
Es que, con espíritu de hincha de fútbol, resulta fácil colocarse las anteojeras y reducir las relaciones entre Uruguay y Argentina al tema de los piqueteros que siguen impidiendo el uso de un puente binacional, en ya inútil protesta contra la planta de pasta de celulosa instalada en Fray Bentos.
Es cierto que, salvo alguna microscópica excepción, todos los uruguayos desean que el gobierno argentino los saque de allí instantáneamente. Si es posible, de mal modo. Este sería incluso un menguado premio a la insolente tozudez con que han negado lo evidente.
Pero el que se precipita, se precipita. Y es mucho mejor advertir que esta reunión presidencial cierra un ciclo de distancia y hostilidad del vecino país. Y concentra los mayores progresos en la relación con Argentina, tras un largo período de recelos y enemistad. Por insistir con el tema del puente, no es un cambio menor advertir que la presidenta argentina admite y proclama la ilegitimidad de la actitud piquetera. Hubiera sido más ajustado a la realidad que hablara de "ilegalidad", pero desde ya que su opinión es muy distinta a lo que en su tiempo fueron las manifestaciones de su antecesor -y esposo- que se presentaba como el primero de los piqueteros. Lo que cabe subrayar es que ahora, ni desde el gobierno argentino, ni desde la gobernación de Entre Ríos, soplan los vientos que en otros tiempos animaron la acción de los que se proclaman ambientalistas. Por lo demás, se acordó un plazo de 60 días para establecer las modalidades de monitoreo de las aguas del río Uruguay, que a instancias de nuestro país no estarán limitadas a la vigilancia de los efluentes de la ex Botnia, actual UPM.
En materia de gas, los logros no son menores. El gobierno argentino se ha comprometido a suministrar a través de sus gasoductos gas boliviano a Uruguay, aplicando una tarifa mínima por costos de transporte.
En este momento el fluido no está disponible en las cantidades necesarias, pero Bolivia se encamina a aumentar la extracción, que en principio se retrajo tras las nacionalizaciones que realizó Evo Morales en el sector petrolero. En unos años, la posibilidad de canalizar a través de la red argentina el gas suministrado por Bolivia tendrá una importancia muy señalada para la matriz energética de Uruguay.
Pero en la misma materia hay un segundo resultado de importancia, que le pone fecha a la instalación en Uruguay de una planta regasificadora que servirá a los dos países. Es la herramienta necesaria para hacer aprovechable el gas licuado de petróleo que se vende en el mercado internacional, a precios convenientes, y que se transporta en grandes volúmenes en buques metaneros cuya carga debe de ser nuevamente gasificada para servir al uso industrial y doméstico. Es la solución por la que optó Chile al ver recortados sus suministros fronterizos, mientras que Argentina ya cuenta con una planta de este tipo en Bahía Blanca, ya que requiere un refuerzo de los suministros para el área metropolitana.
El trámite dinámico de esta iniciativa, en la que se buscará el concurso de la inversión privada, puede tener efectos muy significativos en Uruguay, que por ejemplo utiliza combustibles más caros -y más contaminantes- para la generación de energía. Y que a nivel domiciliario podrá pagar un precio mucho más conveniente por ese decisivo suministro.
Otro avance muy sustantivo para Uruguay en esta reunión fue el preacuerdo alcanzado en materia de dragado de los canales del río Uruguay, tema desatendido por Argentina desde hace varios años y que perjudica notablemente a los puertos uruguayos del litoral. La propuesta es que se realicen inmediatos contactos entre los ministerios uruguayos y argentinos que están relacionados con el tema a fin de preparar los llamados a licitación respectivos, que se resolverían en definitiva en la nueva cumbre que se pactó para dentro de 60 días, esta vez en territorio argentino.
En el plano comercial, tan frecuentemente motivo de disgustos, se acordó integrar una comisión binacional de comercio, para analizar y resolver los posibles conflictos. La presidenta argentina, en esta materia, hizo un comentario irónico sobre las barreras uruguayas, señalando que a su país le interesaría colocar pollos en Uruguay, "como lo hace Brasil".
Hubo también otros avances estimables. Pero lo más importante es que cambió el talante de las relaciones rioplatenses. Y que ese camino es indudablemente el que más rápidamente permitirá superar la situación del puente.
Tiempo al tiempo. Alcanza con ver la reacción indignada de los dirigentes piqueteros ante los resultados de la reunión para advertir lo cierto: tienen los días contados. |
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