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Surgen malas y buenas noticias
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Día Mundial del Medio Ambiente
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Con la dramática imagen de un pelícano que alza sus alas sin poder volar, empetrolado tras el grave derrame en el Golfo de México, no se necesitan demasiadas palabras para expresar la preocupación de la humanidad por las agresiones que se le están causando al medio ambiente. No obstante, corresponde celebrar hoy el Día Mundial del Medio Ambiente, establecido por la Organización de las Naciones Unidas para estimular acciones positivas en defensa del entorno natural. En Uruguay, donde esta preocupación ya se ha reflejado en acciones concretas y se disfruta del agua y el aire limpios, que tanta falta hacen en otras partes, el tema debe también enfatizarse, hasta para darle un perfil distintivo a la producción nacional de alimentos.
La creciente preocupación del mundo por los temas medioambientales se expresa hoy a través de la celebración, en más de 100 países, del Día Mundial del Medio Ambiente. En esta ocasión, el lema propuesto por la Organización de las Naciones Unidas es "Muchas especies. Un planeta. Un futuro" y enfatiza la amenaza que significa la extinción de especies animales como consecuencia de la acción del hombre. Las celebraciones centrales tendrán lugar en Ruanda, país africano que está aplicando una política medioambiental firme y en cuyo territorio sobreviven 54 especies calificadas como "en riesgo de extinción". La más conocida de ellas es el gorila de montaña, primate que se convirtió en los últimos tiempos en protagonista de varios conmovedores filmes.
En su mensaje sobre la fecha, Ban Ki-moon, secretario general de ONU, afirmó que la variedad de vida en la Tierra se encuentra en peligro y que las especies se extinguen a un ritmo récord. Pero a la vez, la celebración coincide con un desastre ambiental cuya magnitud es aún incalculable: el derrame de petróleo en el Golfo de México provocado por la explosión de una plataforma petrolera, recién contenido el sábado 29 de abril luego de tres semanas en las que casi 800.000 litros de petróleo se volcaron diariamente en las aguas oceánicas.
Las proyecciones del desastre todavía no terminan de conocerse, mientras los científicos especulan en base a distintos modelos computacionales sobre la extensión del daño costero que provocará el inmenso derrame. Lo que sí está a la vista es el perjuicio causado, ya irreparable, a la fauna marina. Algunas fotos de animales afectados -como la muy conmovedora del pelícano empetrolado, que abre inútilmente sus alas- pueden resultar más persuasivas sobre la necesidad de cuidar el medio ambiente que todas las palabras de un discurso magistral. Y hoy pueden lucir como el emblema de una fecha que conviene tener en cuenta en bien de toda la humanidad.
En este caso, pese a haber derramado también 450 millones de dólares en las tareas de contención de la fuga y en el esfuerzo por evitar un impacto costero directo de la marea negra, la empresa responsable de la explotación del pozo causante del desastre, British Petroleum (BP), tardó tres semanas en cerrar la pérdida, luego de sucesivos intentos que incluyeron varias tentativas de taparla con una suerte de gigantesco sombrero de cemento.
Lo que al fin dio resultado fue la colocación de un nuevo caño dentro del que se había quebrado, operación en la que se debió manejar por control remoto un submarino no tripulado. Lo claro es que se posee la tecnología adecuada para extraer petróleo a grandes profundidades en la plataforma continental, pero las herramientas disponibles para contener un accidente de este tipo no se han desarrollado lo suficiente. Se debe tener en cuenta, incluso, que la solución que se alcanzó -tubo adicional y supertanque succionando el petróleo en la superficie- no es a prueba de la ya vigente temporada de huracanes que afecta a toda esa región. La lección de este gravísimo tropiezo debiera servir de inspiración para que en muchas otras explotaciones submarinas se tomen las medidas necesarias para prevenir otro desastre así. Mientras muchas otras malas noticias cunden por la Tierra en torno al futuro del medioambiente, con el tema del cambio climático a la cabeza, también resulta claro que la conciencia sobre la necesidad de defender el ambiente pesa cada vez más entre las preocupaciones de la humanidad. Esa es una muy buena noticia que abre -faltaba más- también una ancha oportunidad para el trabajo de mercadeo en una sociedad volcada al consumo. El logotipo de material reciclable ya reluce en infinidad de productos de uso cotidiano. Y algo "reciclado" no es ya de detestable segunda mano, sino de inteligente compromiso con la realidad.
Viene también entonces a cuento en esta fecha una iniciativa expuesta -lo reflejó ayer Ultimas Noticias en sus columnas de economía- por el ministro de Ganadería Agricultura y Pesca, Tabaré Aguerre, en el sentido de construir una política que diferencie los productos nacionales para que tengan un valor agregado ambiental, basado en análisis de impacto de su producción en el medio ambiente. Puede ser una inteligente prolongación del programa "Uruguay Natural", que en su momento enfatizó la calidad de productos que no eran fruto de inyecciones de hormonas, ni de inhumanos confinamientos.
Si hay algo que pueda señalarse en esta fecha es que la conciencia ambiental existe y se profundiza en todo el mundo. Y que, cuando aún en muchos terrenos persisten depredadores, el rumbo es hacia la conciliación de la actividad del hombre con los dictados de la Naturaleza. |
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