| |
Ausentismo docente: un posible
inicio para la mejora educativa
Cambiar
tamaņo |
|
Durante el último quinquenio los profesores de enseñanza secundaria recibieron un importante aumento en sus retribuciones, que según fuentes oficiales en algunos casos llegó al 80%. ¿Se mejoró así la educación? Si la evaluación se basa en la incidencia del ausentismo docente, la respuesta es no. Todavía hoy se pierde globalmente el 13% de las horas de clase, fenómeno que tiene su mayor incidencia en los liceos del área metropolitana, ya que es casi nulo en los del interior. Ahora la necesidad de disponer de profesores "de retén" para sustituir a los ausentes dejó a Secundaria sin rubros para otros proyectos educativos de importancia.
En una oportuna nota publicada en la edición de ayer, Ultimas Noticias reveló que enseñanza secundaria sufre a principios del año lectivo algunas dificultades para la contratación de docentes en áreas especiales. El hecho obedece a los mayores gastos en que se debió incurrir con el propósito de paliar los negativos efectos del ausentismo docente. Tal circunstancia implicó el agotamiento de créditos presupuestales que ahora es necesario equilibrar limitando la contratación de profesores en áreas especiales, como la informática o la música.
Según la información, la reducción de horas docentes también afecta a los profesores orientadores bibliográficos, a los que se les retiraron horas de apoyo y a los maestros de coros, muchos de los cuales no han sido llamados para trabajar.
El ausentismo docente es hoy uno de los graves problemas que afectan a la ya muy deficitaria educación secundaria uruguaya, cuyo bajo rendimiento se expresa tanto en la alta deserción de alumnos como en el escaso aprovechamiento de las enseñanzas, generando así en el alumno desempeños muy pobres, especialmente en materias tan críticas como las matemáticas y la comprensión lectora.
Más allá de lo estrictamente académico, la ausencia del docente resulta en oportunidades para el ocio lejos de todo control, hecho que puede afectar gravemente a los alumnos y abrir oportunidades para la incorporación de adicciones o el cultivo de actitudes antisociales.
En ese entendido, las autoridades del Consejo de Enseñanza Secundaria dispusieron en su momento el adjudicar horas a profesores "de retén", llamados a sustituir a los docentes que no se presentaron a dar clase. Tales medidas no impiden que la ausencia del profesor titular tenga consecuencias en el normal desarrollo del programa, pero al menos impiden que se convierta en la ocasión para un ocio dañino, ya dentro o fuera del local liceal. Cualquier padre de alumno había seguramente acompañado esa decisión de las autoridades, aún en conocimiento de que podría resultar en la imposibilidad de disponer luego de docentes especiales.
Según la información que se difundió en la víspera, el ausentismo en 2009 significó en términos globales la pérdida de un 13% de las horas de clase, fenómeno que afectó muy especialmente a institutos en el área metropolitana. En muchos de los liceos del interior el ausentismo es inexistente o mínimo, lo que está dando la pauta de una incidencia porcentual mucho mayor en liceos de Montevideo, en que pueden llegar a perderse hasta un tercio de las horas docentes previstas en el programa.
Según se denunció en su momento, en 2008 el ausentismo en los liceos públicos privó a los alumnos de unas 600 mil horas de clase, lo que representa casi un 15% de clases que nunca se dieron.
De estas horas perdidas 112 mil respondieron a medidas gremiales. Las licencias médicas respondieron por 261 mil horas de clase que no se concretaron, siempre en 2008, mientras que hubo también una importante cantidad de horas perdidas por faltas docentes injustificadas. Estas constataciones debieran servir de alerta sobre la fuerte incidencia del problema. Y también, sobre el mucho dinero que toda la sociedad desperdicia pagando horas docentes que en definitiva no se dictan.
Según fuentes de Secundaria, se registró a partir de 2005 un importante aumento del salario de los profesores. Por una "unidad docente", un profesor con bachillerato recibido ganaba en promedio 9.265 pesos en 2004 y ahora recibe 16.943 pesos nominales. La unidad docente significa 20 "horas" de 45 minutos en aula, más cuatro de coordinación: o sea 18 horas reloj cada semana. El hecho señala que el mejor salario no significó, al menos en lo que tiene que ver con el ausentismo, en una mejora en las prestaciones educativas. Un fenómeno que, con más generalidad, denunció el hoy vicepresidente Danilo Astori hace algunos meses.
Entretanto, los datos sobre el aprovechamiento de la enseñanza por parte de los alumnos de la educación pública siguen siendo penosos, por la realidad actual y por lo que puede esperarse para el futuro del país en un mundo en que el conocimiento tiene ya más peso que cualquier riqueza natural. Y penoso también por las consecuencias sociales, porque de los estudios realizados surge que los alumnos de la enseñanza privada tienen un desempeño mucho mejor. Si lo que se quiere es vivir en una sociedad integrada, como supo ser la uruguaya, no es posible admitir que los hijos de hogares más modestos reciban una educación de lejana segunda clase que les alejará de las mejores oportunidades de progreso futuro, mientras estas son aprovechadas por quienes tuvieron la fortuna de que sus padres les dieran una formación paga.
En sus discursos en oportunidad de la transmisión del mando, el presidente José Mujica no pudo ser más enfático sobre la necesidad de mejorar la educación. El del ausentismo docente es uno de los capítulos de ese esfuerzo y debe ser encarado de inmediato. No todo es culpa de los docentes, con liceos en que la degradación del respeto a la autoridad alcanza límites impensados y el desarrollo de un curso se convierte en una pesadilla. Pero también en otras partes hace falta orden y un régimen en que faltar y no faltar genere alguna diferencia en el recibo de sueldos, no como ha ocurrido hasta ahora. |
|