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Unipersonales
no siempre son para evadir
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tamaņo |
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En estos días las cámaras empresariales y algunos actores de la oposición han cuestionado la intención del oficialismo de modificar el régimen de las empresas unipersonales, forma jurídica que adoptan individualmente algunos trabajadores, en general en un ejercicio profesional, para facturar los servicios que prestan a otras entidades. Los defensores de la propuesta aducen que este régimen encubre relaciones laborales que son de dependencia y que así se prestan sin realizar los aportes al BPS. También se señala que esos trabajadores pierden derechos como licencias, aguinaldos, etc.
Mientras los detractores afirman que serán miles las unipersonales afectadas, el ministro de Trabajo, Eduardo Brenta, afirmó que el universo se reduce a 574 contratos. Se apunta a derogar el artículo 178 de la Ley 16.713 y a crear un sistema alternativo, más restrictivo, pero que les garantice a esos trabajadores que seguirán siendo autónomos sin renunciar a sus derechos, para lo cual el monotributo aparece como una alternativa.
No se puede objetar que el Estado se esfuerce por combatir la evasión de aportes al BPS. No obstante, es válido recordar que el régimen de empresas unipersonales es una herramienta valiosa que en muchos casos posibilita el trabajo de funcionarios calificados y habilita a las empresas a captar contratos en todo el mundo. Un caso típico es el de las consultoras en Tecnología Informática, prácticamente el único renglón de alta tecnología que en Uruguay significa una fuente de ingresos de importancia. Estas empresas trabajan colocando proyectos concretos a término a clientes del país o del exterior. Nadie puede tener a un conjunto de especialistas de primera línea y honorarios muy altos para sentarse a esperar que llegue un cliente. Una cosa es combatir la evasión y otra muy distinta atar de manos a verdaderos profesionales que en este momento contribuyen decisivamente a colocar inteligencia uruguaya en el exterior. |
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