Menores infractores, un dolor de cabeza constante

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Los nuevos jerarcas del Instituto del Niño y el Adolescente (Inau), quienes aún no han asumido sus cargos, elevarán al Parlamento un proyecto de ley en carácter de emergencia que promueve la construcción de 150 nuevas plazas para menores infractores. Les tocará asumir en medio de los planteos realizados por el jefe de Policía de Montevideo, Walder Ferreira, quien este fin de semana advirtió sobre las dificultades que tiene el organismo para mantener recluidos a los menores infractores.

Por estas horas los menores infractores del Inau volvieron a ser noticia como consecuencia de la reflexión realizada a través de un medio colega por el jefe de Policía de Montevideo, Walder Ferreira, quien solicitó a las autoridades del Inau que pongan especial atención en las fugas de jóvenes infractores que se registran en la institución, ya que la institución que dirige ha detectado que muchos jóvenes reinciden a los pocos días de ser capturados.

"Estamos preocupados por la falta de contención de menores. Nosotros sabemos que no son más de 300 menores que deberían estar presos, tenemos que decir las cosas como son, y con esos menores recluidos como deben estar, la seguridad mejoraría en forma notoria. No estoy diciendo que desaparecería la delincuencia, porque esto no es así, pero el problema sería reducido sensiblemente y todos lo notaríamos", añadió el jerarca.

Sin embargo, el jefe policial señaló que todo este esfuerzo se ve muchas veces comprometido cuando otras instituciones, como Inau, no cumplen con sus cometidos en sus áreas de alta contención de menores infractores de peligrosidad. El malestar del titular de la Jefatura capitalina refleja, en buena medida, el que sienten los policías en cada comisaría o unidad de Investigaciones. Tal vez el caso más paradigmático sea el del adolescente de 17 años apodado el "Ricky" que fue internado en la Colonia Berro por su pertenencia a la "banda de la granada" y fugó pocos días después. Los mismos funcionarios del Departamento de Hurtos y Rapiñas que lo habían capturado primero volvieron a detenerlo el viernes pasado en Malvín Norte, mientras buscaban a los autores del violento atraco a la pizzería de 8 de Octubre y Mateo Cabral.

"La Policía es consciente de sus limitaciones, tenemos muchos problemas, lo sabemos. Pero salimos todos los días a buscar a estos muchachos, los detenemos y al poco tiempo volvemos a tener el problema en la calle", agregó Ferreira.

Al referirse a la cuestión, el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, dijo ayer que la asociación público-privada sería una alternativa viable para efectivizar este plan de emergencia para el Inau.

El jerarca recordó además que esta alternativa ya está siendo estudiada para aplicarla a nivel de cárceles. "Ya hemos hablado de la construcción público-privada en la órbita carcelaria. Un mecanismo similar podría aplicarse en la órbita del Inau", indicó Bonomi.

Es indudable que la realidad que hoy vive el país con relación a sus menores infractores pide a los gritos una solución de fondo para el problema que ellos constituyen, porque los delincuentes más peligrosos son por estos días estos menores imbuidos de una sensación de total impunidad.

No es posible admitir ni un minuto más que las colonias del Inau para menores peligrosos sean meros coladores que no retienen a nadie. Contener a los transgresores más peligrosos es un tema largamente resuelto en todo el mundo. Las fugas carcelarias son una rara excepción. No puede ser que la sociedad uruguaya no encuentre el modo de contener a lo que en definitiva son, como bien lo ha señalado el jefe de Policía de Montevideo, apenas unos pocos centenares de menores más conflictivos.

A las autoridades que habrán de asumir la conducción del Inau en los próximos días les aguarda una ardua tarea que las sucesivas administraciones sólo han podido atemperar. Tal vez el pedido de creación de 150 nuevas plazas de funcionarios para mejorar la seguridad de los hogares, y la posibilidad de construir nuevas plazas en las que recluir a los menores más peligrosos, sean un camino a recorrer para de una vez por todas terminar con este problema que desalienta a quienes hacen sus mejores esfuerzos.

En materia de minoridad, el objetivo no debe ser simplemente reclamar mano dura con los jóvenes delincuentes sino procurar que ellos también tengan la oportunidad de adquirir valores y aprender oficios, pasos esenciales para una rehabilitación. Y que de modo alguno pueden siquiera plantearse en un entorno en que es más fácil escapar que seguir con regularidad un curso formativo.

Esto debe comprenderse a todos los niveles, y muy especialmente a nivel legislativo. Hay menores con 400 anotaciones policiales. Hay homicidas. Hay rapiñeros reincidentes. Ninguno de ellos ignora la diferencia entre el bien y el mal, ni menos participa de la ingenuidad atribuible a un niño. Más bien, estos jóvenes son en su mayoría fogueados criminales que delinquen con la convicción de que su inimputabilidad penal y la escasa seguridad de los establecimientos en los que son internados hacen ilusoria la pretensión de alejarlos de la sociedad y someterlos a un proyecto formativo.