Un Inju dinámico debe atender
los grandes problemas juveniles

Nuestra opinión

 

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El punto de vista no es muy transitado, pero basta una mirada sobre la asignación de los recursos presupuestales para comprobar que los jóvenes uruguayos son la Cenicienta a la hora de la distribución intergeneracional de beneficios. El presupuesto de la seguridad social -dedicado fundamentalmente a adultos mayores- se lleva una parte de los recursos estatales incomparable con la que se destina a quienes tendrán en sus manos el futuro del país. A la vez, las deficiencias educativas y una ola de droga golpean especialmente en el mundo de los jóvenes. Con ese panorama, la acción del Instituto Nacional de la Juventud adquiere un especial relieve. Y es bueno saber que los proyectos que se manejan tienden al dinamismo y la ampliación del esfuerzo.

Desde su creación el 1º de enero de 1991, el Instituto Nacional de la Juventud (Inju) ha tenido momentos de auge y de remanso en su capacidad de convocatoria. Algunos de sus programas -como la Tarjeta Joven- pasaron a formar parte de un escenario estable, mientras que los "planes Inju" de Ancel explican buena parte de la explosiva difusión de los celulares entre los más jóvenes. A la vez, el Instituto no estaba presentando en estos días un perfil protagónico entre los aglutinantes de la actividad juvenil. Son entonces buenas noticias las que lucen en una nota que ayer publicó Ultimas Noticias anunciando que la acción del Inju se orienta hacia un nuevo período de auge de la mano de varios proyectos planteados por su actual director, Matías Rodríguez.

El Inju tiene una gran tarea que cumplir en un país en que los jóvenes son la Cenicienta de la distribución intergeneracional de recursos. Esto es: no hay comparación posible entre los recursos que el Estado vuelca para atender a los pasivos y el dinero que se invierte en educación, fomento del deporte o cualquier otro esfuerzo oficial para promover el bienestar y el desarrollo de los jóvenes. En las presentes instancias, con una demografía en la que retrocede el número de nacimientos y se prolonga la expectativa de vida, lo que puede esperarse es un mayor peso poblacional de los adultos mayores y el consiguiente aumento de su demanda. Y los pasivos, se sabe, tienen un peso político inocultable en la realidad uruguaya.

De allí que la acción del Inju tenga un papel relevante, porque puede proyectarse sobre todos los principales problemas de la juventud y aportar apoyos de valor inestimable. Para la inserción en el mundo laboral. Para la formación en nuevas tecnologías. Para fortalecer las defensas que pueden prevenir el uso de drogas. Para estimular actitudes creativas. Para favorecer la práctica de deportes (quizá administrando el esfuerzo que pide el presidente Mujica para generalizar la práctica del fútbol). Y para servir al encuentro de quienes participan de las mismas inquietudes, potenciando sus proyectos.

Casi todos estos aspectos se abordan en los planes de acción esbozados frente al periodista de Ultimas Noticias. Así, se anuncia que una de las prioridades es la modificación de la ley de Empleo Juvenil, con la meta de facilitar la inserción social de los jóvenes. Se habla de crear incentivos para las contrataciones juveniles por parte de las empresas, mientras que a la vez se intenta ajustar las disposiciones sobre modalidades contractuales, que a juicio de la dirección del Inju deben de ser reformuladas.

Se señala que ese esfuerzo debe focalizarse en la franja de entre 18 y 24 años, tramo donde la desocupación casi duplica el índice general. En esta materia, el Inju trabajará en coordinación con la Dirección Nacional de Empleo, el Ministerio de Educación y Cultura y también con el sector "Uruguay Trabaja" del Mides. En acuerdo con las empresas, se considera posible establecer cupos para la capacitación laboral de los jóvenes.

También el Inju proyecta sumarse a los esfuerzos que el país realiza en favor de los escolares y liceales que provienen de hogares más desfavorecidos. En este caso, la fuente de inspiración son las llamadas "Escuelas Abiertas" creadas en Brasil, que abren los fines de semana para dar lugar a actividades recreativas y deportivas, fomentando la socialización y el establecimiento de vínculos con la comunidad.

En materia de cultura y en el marco de un convenio con entidades culturales, se proyecta crear una tarjeta "cultural" para mayores de 14 años que permita el acceso gratuito a espectáculos teatrales y cinematográficos, sembrando así inquietudes culturales valiosas.

Otros aspectos del programa de acción del Inju tienen que ver con el fortalecimiento de la actividad de los jóvenes en emprendimientos de voluntariado, lo que se obtendría a través de la instalación de "Centros de Ciudadanía Juvenil" en todos los departamentos.

Los mismos estarían, además, abiertos a múltiples actividades y darán acceso a internet, a talleres e iniciativas artísticas.

Todo este programa, por lo demás, se desarrollaría apuntando a un fortalecimiento de los que han sido buques insignia de la acción del Inju, como la Tarjeta Joven. En un país en el que se reconocen graves fallas en la educación y las estadísticas señalan que una gran cantidad de jóvenes ni estudian ni trabajan, vegetando en un ocio que a nada bueno puede conducir, la acción del Instituto Nacional de la Juventud puede ser decisiva. Bueno es, entonces, que el mismo esté templando sus herramientas para una proyección mayor en la vida de la sociedad uruguaya.