Día de la Mujer, una fecha para
reflexionar sobre su rol social

Nuestra opinión

 

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El Día Internacional de la Mujer dio ayer la oportunidad de que todo el país escuchara las reclamaciones femeninas, que a través de varios exponentes se explayaron -hay otros testimonios en las páginas de información- sobre los muchos aspectos que cabe aún corregir en materia de tratamiento igualitario. Una de las reclamaciones centrales tuvo que ver con el control de la violencia doméstica, pero las mujeres uruguayas subrayaron un largo catálogo de reivindicaciones. En una fecha tan significativa también cabe una reflexión sobre la necesaria solidaridad con otras mujeres que en el mundo viven la más desafortunada de las realidades, y que un indebido respeto internacional por lo que se ha llamado la "diversidad cultural" ha privado de buena parte del respaldo internacional que merecerían. Porque se aplican sanciones internacionales por muchos temas, pero ninguna por someter a la mujer a una servidumbre inaceptable.

Se celebró ayer el "Día Internacional de la Mujer", una fecha consagrada a trazar un balance sobre la situación en la sociedad y a reflexionar sobre una realidad que aún está lejos -y en algunos lugares lejísimo- de ofrecer un panorama igualitario. La fecha tiene una raigambre casi centenaria y un origen sobre el cual existen versiones encontradas; la Organización de las Naciones Unidas la hizo suya en 1977 y desde entonces le atribuye un lema a cada una de sus ediciones.

La consigna de 2010 es "La igualdad de derechos y la igualdad de oportunidades significan progreso para todos", una apelación que tiene más sentido en la parte del mundo en que las distancias entre hombre y mujer son ya mucho más acotadas. Pero la fecha obliga a comprometerse también con el sufrimiento de millones de mujeres aún relegadas en todo el mundo a una situación de servilismo intolerable.

En Uruguay el acto oficial de conmemoración fue organizado por el Mides y se desarrolló en el salón de actos de la torre ejecutiva. Tanto las oradoras de este acto, como otras voces que en la ocasión se levantaron en el ámbito político y gremial permiten hoy delinear un programa de acción a favor de la mujer, trayendo a primer plano las principales situaciones que es necesario atender en la actual circunstancia de la mujer uruguaya.

En este balance cabe subrayar el tema de la violencia doméstica contra la mujer, calificado de "emergencia nacional" en el acto realizado en la torre ejecutiva. En otros ámbitos se reclamó por los derechos jubilatorios para las amas de casa, denunciando que mujeres con muchos hijos, o con hijos discapacitados, debieron atenderlos como ocupación exclusiva y así pierden la posibilidad de recibir un amparo previsional en los años maduros. En materia de violencia doméstica hubo también el reclamo concreto de socorrer a las víctimas con la posibilidad de acceder de inmediato a una vivienda "cero burocracia".

Aunque el 15 de febrero el Senado y la Cámara de Representantes se instalaron bajo la presidencia de dos mujeres, se señaló también que Uruguay es de los países que cuenta con menos mujeres parlamentarias. Se resaltó incluso que, en una lista en la que figuran 187 países, Uruguay se encuentra en el lugar 83 en lo que refiere a representación parlamentaria femenina.

También se reclamó una ampliación de la licencia por maternidad, señalando que la otorgada en Uruguay, de doce semanas, es inferior a la que se otorga en la gran mayoría de los países. El reclamo es que se aumente a 16 semanas. También se reclamó la equiparación de las funcionarias privadas con las públicas en cuanto a este beneficio. Y el cumplimiento de normas ya existentes que establecen la necesidad de reclutar una cantidad equivalente de funcionarios estatales, sin discriminación de sexo.

Subrayando la importancia que le atribuye a la fecha, el gobierno se asoció asimismo con la decisión de dedicar al tema una sesión del Consejo de Ministros, en la que cada secretario de Estado dio cuenta de lo actuado en cuanto al esfuerzo por igualar la condición de varones y mujeres. Un dato interesante fue divulgado por el ministro de Defensa, Luis Rosadilla, quien señaló que de los 31.699 funcionarios en el ministerio, 7.271 son mujeres y que este número debe incrementarse.

Sin ningún afán desmotivador para las justas reclamaciones de las mujeres uruguayas -es demasiado pueril el intentar acallar reclamos mostrando que otros están peor- no puede dejarse de lado en esta fecha la triste peripecia de muchas mujeres sometidas a un agobiante régimen de servidumbre. En casi todo el mundo árabe, y en buena parte de África, las mujeres son sometidas a un aberrante régimen de dominación, que en unos lugares les impone hasta mutilaciones físicas para que no experimenten el placer sexual o les niegan cualquier enriquecimiento cultural, prohibiendo incluso que asistan al liceo o a la universidad.

Asimismo son víctimas de disposiciones tradicionales que hasta llegan a imponer la muerte por lapidación en caso de adulterio. O el uso de vestimentas que les impiden el ejercicio de otro trabajo que la esclavitud hogareña.

Ni siquiera cabe hablar de los derechos políticos por los que luchaban las sufragistas del siglo pasado. Estas mujeres son relegadas a un mundo de negaciones, de ahogo perpetuo a cualquier manifestación de creatividad, de imposibilidad de encontrar caminos colectivos para el progreso social.

La Organización de las Naciones Unidas no hace en estos casos límite el énfasis que sería necesario. La teoría del respeto a la "diversidad cultural" como que atenúa el tratamiento que merecerían en realidad estas conductas completamente incivilizadas de destrato y denigración a la mujer. Y solamente la toma de conciencia por parte de las sociedades civilizadas de todo el mundo podrá redimir a estas mujeres de un papel subalterno que hoy es un insulto contra la condición humana.