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Inadecuado paro general
a semanas de
que comience
la negociación salarial
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tamaņo |
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En la negociación salarial que comenzará a fines de este mes, trabajadores y empresarios buscarán alcanzar convenios salariales de larga duración. El tema le interesa sustancialmente a toda la sociedad, que se verá afectada tanto por una conflictividad creciente -que empieza hoy con un
paro general parcial-, como por resultados que puedan comprometer la competitividad internacional de la producción o significar un freno para la evolución positiva de los índices de desocupación.
El lunes pasado, en una reunión celebrada por el denominado Consejo Superior de Salarios -en el que intervienen representantes de los trabajadores, los empresarios y del gobierno- quedó establecido que a finales de este mes comenzará una nueva instancia de negociación salarial tripartita, la primera de la presente administración de gobierno. Esa circunstancia estará rodeada de una redoblada expectativa, y es intención del Poder Ejecutivo que en ella se alcancen acuerdos salariales de mayor extensión posible.
El importante tema merece algunas reflexiones generales sobre lo que debieran ser los resultados de una negociación que, más allá de las expectativas de unos y otros, debe resultar fértil para la economía del país y provechosa para toda la sociedad.
Desde el Poder Ejecutivo se ha subrayado el propósito de que los acuerdos que se alcancen tengan una vigencia de tres o cinco años y con ajustes anuales, aportando así un factor de estabilidad para el período de gobierno. Además, se ha anunciado que se hará énfasis en tratar que el salario mínimo nacional tenga una recuperación del 50 por ciento en el curso de los próximos años.
La obtención de acuerdos de largo plazo es, sin duda, algo favorable para el país, en tanto excluye motivos de conflictividad y hace predecible la evolución de costos que se tendrá que tener en cuenta desde el sector empresario para programar la producción, seguir la evolución de los costos y formular nuevos proyectos.
En cuanto a los aumentos salariales en sí, el interés de la sociedad es que se actúe con moderación y equilibrio. Y por varios motivos. El primero, porque el aumento de salarios siempre resulta en una retracción de la demanda de empleo y así puede convertirse en una pesada carga para quienes todavía buscan trabajo.
Y porque un aumento salarial desmesurado puede restarle al país los niveles de competitividad, en especial en los momentos que se viven en materia de cotización del dólar, ya que el gobierno ha anunciado que hará esfuerzos por evitar que siga despreciándose. Un problema adicional que se presenta en este panorama es el hecho de que el Pit-Cnt ya haya fijado para hoy la realización de un paro general parcial de cuatro horas -que en algunos casos como la enseñanza abarcará todo el día-, cuando aún ni siquiera se han instalado los grupos de discusión salarial.
Lo prematuro del comienzo de la zafra de conflictividad no hace otra cosa que mostrar lo que puede suceder cuando se encuentre a pleno la negociación salarial. Por más que estas demandas puedan resultar justas, un somero sobrevuelo de la situación de las finanzas de las empresas señala muy claramente que no siempre es igual en todas, por más que pertenezcan a un mismo sector de actividad.
Uruguay está viviendo un buen momento -el mejor en decenios- en cuanto a la colocación de sus productos en los mercados internacionales. No obstante, esa bonanza no es suficiente para sostener erogaciones desmesuradas. Especialmente, habida cuenta que las aguas de la economía mundial no son hoy tan serenas como en meses anteriores, al sobrevenir una crisis europea que puede restarle a la economía mundial una porción sustantiva de la demanda que está sosteniendo el crecimiento, no solo de Uruguay, sino de prácticamente todos los países de la región.
Vale también insistir en este caso sobre un hecho de la realidad en que suelen insistir estas columnas. Y al que otros ámbitos de la actividad nacional son completamente refractarios. El hecho al que aludimos es que la historia de los últimos tiempos señala que el progreso y la prosperidad de las naciones deriva del logro de amplios acuerdos entre trabajadores y empresarios. Y jamás del enfrentamiento y de la perimida “lucha de clases”. |
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