| |
La promoción de inversiones
es hoy una política de Estado
Cambiar
tamaņo |
|
Durante un almuerzo que tuvo lugar en el hotel Conrad el miércoles pasado, el futuro presidente del Uruguay envió una clara señal a los inversores extranjeros: les dijo que vengan confiados al país que se les garantizará la seguridad de sus capitales y no existirán las “expropiaciones” ni los grandes impuestos a las inversiones. Por el contrario, les dejó
en claro que se definirán incentivos para la llegada de nuevos emprendimientos.
El presidente electo, José Mujica, envió una fuerte e inequívoca señal para los 1.500 inversores extranjeros que participaron del foro “Los empresarios en el proyecto nacional: desarrollo y reducción de la pobreza”, llevado a cabo en el hotel Conrad de Punta del Este el miércoles a mediodía: Uruguay es un país amigable para invertir y hacer dinero.
Apelando a un discurso llano y directo Mujica exhortó a los presentes a venir a “jugársela en Uruguay” y garantizó la defensa de los capitales que se afinquen en el país. Afirmó que no existirán expropiaciones y tampoco fuertes políticas impositivas que graven los capitales, sino, por el contrario, el segundo gobierno de izquierda en la historia del Uruguay aumentará los incentivos para la llegada de nuevas y mejores inversiones extranjeras.
“Necesitamos gente que se la juegue. No en una timba siega. Quien invierte sabe que corre ciertos riesgos pero en la vida seguro se suele morir en la sopa.
La tarea del gobierno es aminorar en todo lo posible los márgenes de riesgos y ofrecer estabilidad. Es bueno que lo digamos nosotros que somos una especie de gato montés vegetariano”, afirmó con humor el futuro presidente. Después fue más directo y afirmó: “Jugala acá que no te la van a expropiar, ni te van a doblar el lomo de impuestos porque cuanto más inversión más crece la economía”.
Sin abandonar su coloquial forma de hablar que despertó aplausos entre los asistentes, Mujica aseguró que el gobierno de izquierda “no matará a la gallina de los huevos de oro” es decir que se creará un “manto de estabilidad y seguridad” para el empresariado.
Este es el resumen del mensaje que el futuro primer mandatario envió a los empresarios de la región que asistieron a la cita. Y el resultado fue el esperado: los presentes, incluyendo a los líderes de la oposición política uruguaya que se encontraban entre los comensales, con matices, valoraron como muy positivo su contenido. Y ver a estos dirigentes sentados en el mismo ámbito que el mandatario electo también colaboró para enviar una fuerte señal a los presentes -muchos de ellos argentinos-, que compararon la realidad política de su país con la de Uruguay, cuya civilidad no dudaron en destacar.
Es más, en el caso de numerosos empresarios, dejaron más de 150 solicitudes de entrevistas con el futuro gabinete ministerial para presentar proyectos que requerirán millonarias inversiones, las que tienen una singular importancia para el futuro gobierno, ya sea para la creación de fuentes de trabajo, como para la generación de recursos impositivos capaces de impulsar las políticas sociales que Mujica quiere desarrollar.
Pero también debe señalarse que lo ocurrido en el almuerzo del Conrad debe ser destacado porque parece haber servido para dejar en claro que la promoción de inversiones es una política de Estado en Uruguay, sea cual sea el partido que en el momento se encuentre ocupando la Presidencia de la República.
Es que estos recursos, que sólo los inversores están en condiciones de aportar, son los que pueden asegurar que se mantendrá un período de crecimiento sostenido como el que aspira a impulsar el mandatario electo.
Así las cosas, no cabe más que saludar esta iniciativa de reunir a tan selecto grupo de empresarios, en la que jugó un papel fundamental para su concreción el empresario naviero Juan Carlos López Mena, así como tampoco puede dejar de advertirse que con pasos como los que se han dado en este caso, el nuevo gobierno adopta un perfil de pragmatismo alejado de posiciones ideológicas que sólo pueden significar una traba para el progreso. Y eso, no cabe ninguna duda, es bueno para el país. |
|