Uruguay al tope de la tabla
latinoamericana de Internet

Nuestra opinión

 

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Nadie va a salir a agitar la celeste por ese motivo, pero el gesto no sería del todo descabellado. Que Uruguay ocupe el primer lugar en el porcentaje de la población total que usa Internet tiene un valor importante para el futuro del país, porque señala que los jóvenes se están familiarizando con la utilización de herramientas que son decisivas para su futuro profesional. Y esto en el marco de una situación general en que el sistema educativo no alcanza los resultados que debieran esperarse. Vale la pena reflexionar sobre el tema y advertir que el Plan Ceibal arroja sus primeros resultados.

En las páginas de economía de Ultimas Noticias lucía el miércoles 14 una noticia especialmente alentadora: en un estudio sobre la utilización de recursos tecnológicos en América Latina se ubicaba a Uruguay en el primer lugar en cantidad relativa de usuarios de Internet. Es algo que vale la pena festejar, así sea con menos ímpetu que el que alcanzaron las celebraciones por el buen desempeño en el mundial de fútbol. El tema es que en el campo de la educación se juega el futuro del país. Y no hay otro remedio que reconocer que en esta materia lo que se advierte son déficits de gran importancia. En contraste, el dato sobre Internet lo que señala es que los uruguayos se familiarizan con la informática, que es hoy uno de los cimientos de cualquier esfuerzo formativo que quiera darle a los jóvenes una herramienta para desem- peñarse en el futuro.

Hasta cuando se la utiliza para conversar con mensajes de texto, o “chats”, según la expresión inglesa que se popularizó entre los hispanoparlantes, la familiaridad con Internet está comunicando algunas claves del mundo nuevo. No hay más remedio que usar una computadora y con el chat llega el correo electrónico, la posibilidad de desarrollar búsquedas y la posibilidad de manejar información sobre prácticamente cualquier tópico. Llega también la necesidad de escribir y de comprender textos. De allí que el dato de la penetración de Internet deba saludarse por su impacto en la formación de los mismos muchachos que hasta ahora venían demostrando severas dificultades en materia de comprensión lectora y de matemáticas.

No se oculta que los resultados del estudio citado en buena medida capitalizan el impacto del Plan Ceibal, que sumó al parque informático nacional decenas de miles de pequeñas computadoras con la capacidad de navegar por Internet y comunicarse entre ellas. Y las cifras expuestas son un primer reflejo de sus resultados. Se podrá decir que en materia de mensajes de texto, tanto en teléfonos como en computadoras, se ven algunos horrores de sintaxis y ortografía, capaces de alimentar varios libros como los del recordado maestro Firpo. Pero los jóvenes vuelven a escribir, algo que en los últimos decenios no hacían más que obligados por el estudio o a lo sumo por la necesidad de redactar una lista de almacén. Entre los jóvenes, el intercambiar cartas no era para nada una práctica normal. Hoy vuelve a ser cotidiano -lo hacen hasta los niños- aunque sin papel ni lápiz y por medios electrónicos que pueden resultar en un arcano para los adultos, pero que ellos asumen con naturalidad. A la vez, adquieren el lenguaje y los símbolos de otro lenguaje, el de la tecnología. Y esa es una gran llave para el mundo del futuro. La ortografía y la sintaxis no son desdeñables, pero ya irán llegando.

Hay motivos, entonces, para saludar esta muy buena posición en la tabla de posiciones de Internet en América latina. Y para volver a advertir la importancia que el Plan Ceibal tiene para el futuro de los jóvenes uruguayos, a los que el sistema educativo no les brinda los conocimientos básicos para desempeñarse en la vida, según demuestran estudios comparativos como el desarrollado por la Ocde.

La familiaridad con Internet no se apoya solamente en la posesión de una computadora personal. También hay que pensar en los canales de comunicación, que en Uruguay también empiezan a acercarse a un estándar alto en materia de velocidad y de precio, según se indicaba ayer en otra nota de Ultimas Noticias, esta vez dedicada a anunciar que no habrá cambios inmediatos en las tarifas de Antel, y que el ente de las telecomunicaciones está abocado a poner en funciones una nueva conexión por cable óptico que permitirá ampliar considerablemente el ancho de banda del intercambio de datos con el exterior. Desde el punto de vista del usuario este hecho augura una mayor velocidad en el tráfico y por ende una comunicación más cómoda y más rápida. Lo que, de mantenerse las tarifas actuales, será una conquista especialmente interesante para los grandes usuarios de Internet. La conexión submarina de fibra óptica que va a comenzar a utilizar Antel es entre Maldonado y Las Toninas, un pequeño balneario al sur de la provincia de Buenos Aires. La misma se comenzó a implementar en 2009 con un costo previsto de 17 millones de dólares. Aunque tiene en el caso como socia a Telecom Argentina, Antel realizó el 80% de una inversión que le permitirá superar la capacidad de otros enlaces submarinos y tendrá los privilegios de socio mayoritario en la utilización del tendido.

En este momento las tarifas que se cobran en Uruguay a los pequeños usuarios tienen una adecuada correspondencia con los valores medios de los países vecinos. Pero si se trata de grandes usuarios con un tráfico de datos de alguna importancia -empresas, tele trabajadores, usuarios intensivos- el mayor ancho de banda resulta más oneroso en comparación con tarifas internacionales. La obvia explicación es que la competencia de ofertas en materia de transmisión de datos ha provocado una baja de precios para captar al usuario común, mientras que la competencia ha sido menor en cuanto a los servicios más demandantes.

La ampliación del ancho de banda y el mantenimiento de tarifas son una buena noticia, que tendrá especial impacto entre quienes utilizan más intensivamente los recursos de la red. Y eso también es bueno, mientras a todo nivel los jóvenes uruguayos siguen acercándose al futuro por un camino distinto que el de la enseñanza formal, pero válido y adecuado para darles nuevas armas para su desempeño laboral.