Chile cambió de signo político
pero no de rumbo económico

Nuestra opinión

 

 Reducir Ampliar Cambiar tamaņo

El multimillonario Sebastián Piñera triunfó el domingo en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Chile. Lo hizo al obtener el 51,6% de los votos válidos frente al 48,4% del candidato oficialista, Eduardo Frei. Piñera ya había intentado llegar a la Presidencia en 2006 -cuando fue derrotado por Bachelet-, pero ahora vio coronado su esfuerzo tras una campaña en la que buscó desmarcarse de la derecha cercana a la dictadura de Augusto Pinochet bien logró imponer su mensaje de cambio y de futuro.

Con la victoria Sebastián Piñera -un empresario millonario de 60 años- la derecha volvió al poder en Chile por primera vez desde el final de la dictadura de Augusto Pinochet en 1990 y concreta su primer triunfo en las urnas desde 1958 cuando ganó Jorge Alessandri. Además significó el fin de 20 años en el poder de la Concertación Democrática, la coalición de cuatro partidos de centro izquierda.

De manera paradójica la derrota de la Concertación se da cuando la presidenta en ejercicio, Michelle Bachelet, tiene una popularidad del 80%, que no pudo endosarle a su candidato, el ex presidente Frei, quien gobernó el país entre 1994 y 2000.

Los chilenos elegían sobre la continuidad propugnada por Frei, o el cambio que pretende Piñera. “Es bueno el cambio para Chile: es como abrir la ventana para que entre el aire fresco”, dijo Piñera tras conocerse su triunfo. E insistió: “Es bueno un cambio tras 20 años, vamos a hacer las cosas mucho mejor”.

Dificultades políticas por carecer de una mayoría parlamentaria, pero un alentador panorama económico donde el futuro presidente ha dicho que no hará cambios. En el Congreso elegido el 13 de diciembre junto con la primera vuelta presidencial ninguno de los dos bloques logró la mayoría y dependerán del apoyo circunstancial de unos pocos independientes para alcanzar mayorías necesarias para la aprobación de las iniciativas legislativas.

En el Senado el oficialismo quedó con 19 senadores contra 17 derechistas y 2 independientes. En Diputados la coalición actual en el poder contará con 54 legisladores contra 58 derechistas. El desequilibro lo aportarán los 3 comunistas, 3 ex demócratas cristianos oficialistas y 2 independientes.

En el terreno económico el camino a recorrer por el nuevo gobernante chileno parece auspicioso. El país se está recuperando de la recesión en que por un año lo sumió la crisis internacional. Y el principal generador de recursos, el cobre, registra altos niveles de precios, gracias a lo cual se cuenta con un fondo de 12.000 millones de dólares creado por el gobierno de Bachelet.

Tras conocerse los resultados, Frei pidió que “prevalezca el diálogo, la búsqueda de acuerdos y se mantengan las conquistas sociales que tanto nos ha costado recuperar y que se han transformado en un símbolo de nuestra relación con el mundo”.

Anunció, además, que desde la oposición se actuará “poniendo el interés de Chile y el interés común de la nación, serenos guardianes de la libertad y de todas aquellas conquistas sociales”. Las preocupaciones que se generan en torno a Piñera se refieren a que sus intereses económicos -muchos de ellos en sectores estratégicos como la aeronáutica o la televisión- generen incompatibilidades para desenvolverse en su cargo presidencial.

Sus aliados lo consideran una persona hábil en los negocios, aunque sus adversarios dicen que es calculador e indolente, tanto que en la campaña surgió el apelativo de Sebastián “Piraña”. Como empresario, logró amasar una fortuna de 1.200 millones de dólares, con intereses, en casi todas las áreas de la economía chilena.

Así las cosas, es evidente que las elecciones generales del domingo en Chile marcaron un cambio de rumbo político, aunque es muy difícil que ese mismo cambio se traduzca en la línea económica que se viene manteniendo en ese país desde hace décadas y que lo ha colocado en un sitial de privilegio en el continente. Es que esa política económica nació en los años de la dictadura de Pinochet y nunca fue modificada sustancialmente por los gobiernos de izquierda que lo sucedieron. Por eso, ahora con Piñera, sólo puede esperarse que el rumbo sea el mismo, aunque con los énfasis que le puede dar una persona que tiene pensamiento de derecha.