Surgen buenas y malas noticias
sobre el combate a la pasta base

Nuestra opinión

 

 Reducir Ampliar Cambiar tamaņo

Los uruguayos no terminamos de librarnos de las malas noticias relacionadas con la pasta base y los episodios de violencia que su adictivo consumo provoca. En la semana que pasó hubo en contraste una buena noticia a destacar, con la divulgación de un estudio que devela los mecanismos de acción de la droga y abre las puertas para el desarrollo de mejores tratamientos. En el otro extremo, la violencia desatada en el barrio Marconi, presuntamente originada en un combate por dominar el tráfico de la droga, obliga a poner las barbas en remojo: no se puede permitir que en Montevideo aparezcan enclaves ajenos al accionar de la Policía, según el esquema de algunas favelas de Río.

La pasta base, la maldita pasta base, estuvo presente esta semana de dos modos contrastantes en los espacios informativos de los medios nacionales. Por un lado, un adelanto exclusivo de Ultimas Noticias dio cuenta ante el país de algunas conclusiones de un estudio científico sobre los mecanismos de acción de la droga realizado en Uruguay por la Facultad de Química y el Instituto Clemente Estable. Por otro, una aparente guerra de traficantes ha comenzado a sembrar muertes en el barrio Marconi, un enclave montevideano en que la Policía encuentra notables dificultades para desarrollar investigaciones. En el trasfondo de esta explosión de inusual violencia también está presente la pasta base y los millones que rinde al tráfico ilícito.

En cuanto a la investigación científica, conviene saludarla con énfasis. Son muchas las veces en que se critica a los ámbitos académicos por parecer ajenos a la realidad nacional o propender a la formación de profesionales que no son los necesarios para el progreso productivo. En este caso, en contraste, se está investigando en un tema crucial para la salud y la seguridad pública en Uruguay.

Es claro que el represivo no es el único frente para desarrollar un combate eficaz contra la difusión de la pasta base, flagelo que persigue al país desde hace poco más de un decenio. Es más: la represión del tráfico de drogas ha logrado en los últimos tiempos los mayores éxitos que se recuerden, con incautaciones que mueven a asombro por su volumen y potencial valor en mercados europeos. También se ha golpeado con fuerza el sector minorista, con el cierre de centenares de las llamadas “bocas” de venta del mortal adictivo. No obstante, el problema persiste y los delitos originados en la pasta base siguen complicando gravemente la seguridad de la población.

Esta circunstancia deja en claro que no se puede descartar ningún posible abordaje. En el caso de los investigadores de la Facultad de Química y el Instituto Estable el primer aporte significativo es la individualización de los factores que convierten a la pasta base en tan adictiva como para convertir a un consumidor en un delincuente violento y peligroso. La primera conclusión del estudio es que a partir del consumo de la droga el organismo genera dopamina, un neurotransmisor que provoca euforia e hiperactividad. Y que también resulta en algún modo de estimulación del llamado núcleo accumbens, una pequeña región cerebral a la que se considera tiene un papel importante en actitudes como la risa, el placer, la adicción, el miedo y el sentimiento de que se ha recibido una recompensa.

Estos descubrimientos no son para nada una observación científica sin resultados prácticos. A partir de estas primeras conclusiones podrá establecerse en el campo de la medicina psiquiátrica un tratamiento más eficaz para liberar a los consumidores de la fatal adicción, tarea que no es seguramente fácil.

En países desarrollados en los que el consumo de heroína se había extendido se consiguieron muy buenos resultados al tratar a los consumidores -se dice que la provocada por la heroína es la adicción más fuerte imaginable- con metadona, una droga sintética que elimina el síndrome de abstinencia, al menos cuando se trata de dependencias generadas por derivados del opio. La metadona tiene sus propios problemas, ya que también produce una adicción, que resulta en un mal mucho menor que el generado por la droga original. La metadona, por lo demás, se vende en farmacias y se suministra en hospitales, obviamente que bajo receta médica. Y muchas veces gratuitamente, a fin de arrancar a un adicto a las garras de esa poderosa droga.

Con los pasos dados por estos investigadores científicos uruguayos seguramente podrá buscarse un mejor tratamiento para la adicción a la pasta base, incluso ubicando alguna droga que contrarreste eficazmente sus efectos y elimine el síndrome de abstinencia. Sería un gran paso adelante para quienes cayeron en el vicio y también para todos los uruguayos que se sentirán más seguros a partir de ese logro.

El otro acontecimiento protagonizado en última instancia por la pasta base y su tráfico es el del barrio Marconi, donde fuentes policiales interpretan que se desató una guerra entre núcleos rivales por el dominio del tráfico. Guerra que ya habría producido tres bajas. Fuentes de la sociedad afirman que el barrio ya es un territorio dominado por la delincuencia, casi en el estilo de alguna de las favelas de Río de Janeiro. La Policía dice que no es así, y que si bien tiene dificultades para desarrollar investigaciones en esa zona, donde suele encontrar manifestaciones de hostilidad, el Estado uruguayo está presente y que las normas legales se imponen en todo el barrio.

Sin entrar en polémicas, desde estas columnas lo que se subraya es la necesidad de afirmar la presencia policial en el Marconi, cerrando las puertas a cualquier situación que parezca de extraterritorialidad para el combate del delito. Y si hay que hacer un esfuerzo extraordinario para lograrlo, el mismo debe realizarse lo antes posible. Lo que está en juego no es sólo la seguridad de los muchos trabajadores honestos que viven en el barrio afectado, sino la tranquilidad de todos los montevideanos.