| |
A seguir trabajando para que la temporada no decaiga
Cambiar
tamaņo |
|
Si bien los argentinos que llegaron a estas costas encontraron los precios desfavorables como consecuencia de la devaluación del dólar que se ha producido en el vecino país, igualmente las playas uruguayas se mantienen entre sus preferidas y optan por viajar aunque sea unos días a Punta del Este o a otros de nuestros balnearios antes que quedarse en su tierra.
Aunque en los últimos días han surgido ciertas señales de preocupación de parte de algunos operadores inmobiliarios sobre el nivel de ocupación para la segunda quincena de enero, la temporada turística sigue desarrollándose bajo buenos auspicios.
Desde la Liga de Fomento de Punta del Este se informó que el promedio de ocupación a fines de diciembre y durante la primera quincena de enero fue del 90% y que se espera un importante movimiento para la segunda, aunque un poco inferior a aquella. Por su lado, el presidente de la Asociación de Inmobiliarias explicó que la expectativa no es muy positiva para la segunda quincena, ya que el nivel de ocupación será del 60%, cuando en la primera fue del 95%.
Las cifras de personas ingresadas al país marcan un nivel similar con respecto a temporadas anteriores y, lo que es más importante, una diversificación del público que suele visitarnos.
En efecto, alentados por una moneda cada vez más fuerte, los brasileños están marcando importantes preferencias por nuestros balnearios y los cruceros que llegan a Montevideo y Punta del Este traen a bordo personas de un sinnúmero de nacionalidades.
A ello debe agregarse que los argentinos parecen obviar cada vez más el persistente corte del puente general San Martín a manos de los piqueteros de Gualeguaychú, quienes, paradójicamente, en los últimos días han permitido pasar varias decenas de vehículos de habitantes de esa ciudad para que vinieran a veranear en las playas uruguayas.
Es que, a pesar del corte y de las notas que alguna prensa argentina ha realizado sobre los precios en Uruguay, decenas de miles de argentinos han cruzado a disfrutar de nuestros espacios.
Así pues, y a pesar de que los precios en general no les son tan favorables y que el costo de los combustibles de uno y otro lado del río determina una diferencia en contra de los intereses de los turistas que llegan desde Argentina, las costas uruguayas parecen ser un destino demasiado arraigado en el gusto de los ciudadanos de ese país como para que los inconvenientes puedan modificarlo.
Como factor complementario debe anotarse que si bien Uruguay puede resultar caro a los argentinos, el real convertido en moneda fuerte determina para ellos un Brasil prohibitivo. Hecho que limita la competencia de los balnearios de Río Grande y Santa Catarina y permite -como también ha sucedido- captar aquí un mayor turismo brasileño con fuerte poder de consumo.
Así las cosas, distintos motivos, entonces, definen una temporada por ahora auspiciosa, a la cual aún le resta una importante porción de enero y febrero, con la semana de Carnaval a la mitad de ese período. Para este último mes, los operadores tienen confianza en la llegada de importantes contingentes de ciudadanos chilenos y, obviamente, que se produzca un importante movimiento de turismo interno.
Otro aspecto a considerar es que la parte más sencilla de la temporada ya ha pasado y en adelante los operadores deberán aguzar el ingenio para promocionar la calidad de los servicios con otros niveles de precios a nivel de hotelería y de oferta de alquileres para de esa forma captar la atención de los turistas de cara a la última parte de febrero, luego de Semana de Carnaval.
En este panorama también tiene un papel a jugar el Ministerio de Turismo en la promoción en el exterior -fundamentalmente en los países vecinos- de las bondades que el país tiene de manera de ayudar a decidirse a vacacionar en nuestras costas a quienes aún no lo han hecho. |
|