Uruguay prestó 27.300 efectivos
a 24 misiones de paz de la ONU

Nuestra opinión

 

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El dato no es muy frecuentado: hasta 2008 habían sido 27.300 los militares uruguayos que participaron de 24 misiones de paz al servicio de Naciones Unidas. En este momento los cascos azules compatriotas son nada menos que 2.009, en su gran mayoría afectados a las misiones en Haití y el Congo, pero también presentes en otras siete regiones en las que persisten actividades bélicas o se mantiene alguna amenaza en ese sentido. La partida de contingentes de relevo que estarán seis meses en el Congo hace oportuna una reflexión sobre una experiencia que ha ido provechosa para las Fuerzas Armadas, sus soldados y oficiales y el país todo.

En la antevíspera 230 soldados y oficiales uruguayos partieron hacia la ciudad fronteriza de Goma, en la República del Congo, epicentro de un largo conflicto bélico en el que se entrelazan, en complejo cóctel, odios tribales y el interés por las riquezas minerales que esconde ese territorio. Los soldados uruguayos relevarán a otros tantos efectivos que ya cumplieron seis meses en África y ahora regresan al país.

En días sucesivos viajarán al Congo otros tres contingentes similares, de modo de completar el relevo de un total de 950 soldados uruguayos que forman parte de la Monuc (Misión de ONU en el Congo) junto con otros 4.000 efectivos de otras nacionalidades.

De todos los soldados uruguayos participantes en misiones de paz de Naciones Unidas, los afectados a las tareas de pacificación en el Congo han sido los que se han visto más cerca de la necesidad de defenderse con armas en la mano. Tal cosa ocurrió al invadir la ciudad de Goma tropas de Laurent Nkunda, un militar tutsi apoyado por la fronteriza Ruanda. La consigna de los cascos azules uruguayos era mantener operativo el aeropuerto. En su momento la difícil situación dio lugar a una fuerte preocupación, ante el riesgo de que las fuerzas de Nkunda, formadas en su mayoría por guerrilleros de muy corta edad con armamento y poder de fuego superior, atacaran las posiciones uruguayas. Nkunda, por otra parte, tiene en su sangriento historial varias masacres y numerosos pedidos de captura por violación de los derechos humanos.

Tras ese episodio la situación ha vuelto a la calma y se concretó un retorno de la población civil, rápidamente desplazada por la inminencia de combates entre las tropas del guerrillero invasor y las del gobierno. Parte de las responsabilidades uruguayas son ahora el desarme de los guerrilleros remanentes, luego del repliegue a territorio ruandés.

El relevo en el Congo, que sumado a la llegada de los efectivos desafectados seguramente dará motivo a nuevas notas de prensa, aparece como una oportunidad propicia para una reflexión más amplia sobre la participación uruguaya en misiones de paz de las Naciones Unidas.

Y es así que sorprende saber que Uruguay apoya estas acciones de ONU desde 1952, con el envío de observadores a la frontera entre India y Pakistán. Antes de la creación de la ONU cuatro oficiales uruguayos habían participado en 1935 de una misión pacificadora internacional, en el Chaco Boreal, tras un conflicto armado entre Bolivia y Paraguay que es el más lejano antecedente de una actuación de militares uruguayos al servicio de la paz fuera de fronteras.

En este momento el Ejército uruguayo tiene 2.009 soldados y oficiales afectados a misiones de paz. De entre ellos, 987 efectivos y 35 observadores están en Congo, 910 soldados y oficiales y ocho observadores en Haití, 58 efectivos en el Sinaí, un observador en Afganistán y dos en Georgia, India-Pakistán, Nepal y en la sede operativa de los cascos azules en Nueva York.

El balance histórico es que hasta 2008, han actuado bajo banderas de ONU 27.300 efectivos uruguayos, participando en 24 misiones en otras tantas zonas afectadas por enfrentamientos bélicos.

La experiencia ha sido favorable por muchos y muy importantes motivos. El Ejército uruguayo ha tenido la oportunidad de renovar vehículos y armamento y de entrenar a su personal sin los altos costos que significan de la simulación de situaciones bélicas. Las misiones han contribuido a la imagen exterior del país, con un buen comportamiento de las fuerzas y el establecimiento de lazos valiosos con la población local, con la que las tropas han colaborado en varios terrenos. Así, Uruguay ha sido uno de los más asiduos participantes en estas misiones y la acción positiva le ha valido un especial reconocimiento de ONU y de las demás fuerzas militares con las que se han compartido los esfuerzos pacificadores.

También se ha dado a oficiales y soldados la oportunidad de ahorrar un sobresueldo interesante para efectivos cuya retribución es muy baja, y que han empleado los dineros resultantes de las misiones y pagos por la ONU en la obtención de logros importantes, como el mejoramiento de sus viviendas o la atención de gastos familiares que les resultaban inabordables con su sueldo usual. En caso de misiones de paz a la retribución de los soldados se suman unos 900 dólares mensuales y a la de los sargentos 1.100 de la misma divisa, algo que en general cobran sus familiares en el país. Tema problemático ha sido en varias ocasiones la demora de ONU en volcar los fondos necesarios, pero en general el atraso se ha resuelto a satisfacción. En este momento se registran cinco meses de demora en tales partidas, en tanto la crisis internacional también ha resultado en una tardanza de los estados integrantes en volcar sus contribuciones a la entidad internacional.

Lo que hoy cabe es desear suerte y buen desempeño a los efectivos que parten y recibir con satisfacción a quienes estarán regresando en los próximos días a reunirse con seres queridos que no ven desde hace seis meses. Su buen desempeño afirmó y afirma un papel que honra a Uruguay como defensor de la paz.