Un paso correcto para ayudar
a una fábrica y a un pueblo

Nuestra opinión

 

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Con buen criterio, el gobierno ha otorgado un estatus especial en materia de seguro de desempleo a los trabajadores de la cerrada Metzen y Sena, una de las pocas empresas uruguayas que elaboraban vajilla y cerámicas para revestimiento y artefactos de baño, que se encuentra enclavada en la pequeña población de Empalme Olmos -tiene unos 4.000 habitantes-, en el departamento de Canelones, donde la mayoría de sus trabajadores residen. La supervivencia de esta población en mucho dependerá de las soluciones que se encuentren para esta empresa.

El gobierno tomó por estos días una acertada decisión al conceder un seguro de paro especial -que establece un monto mayor de subsidio- a los trabajadores de la empresa Metzen y Sena con el argumento de que se trata de un caso excepcional porque impacta en todo un pueblo –Empalme Olmos– y que la reactivación de la planta se producirá en un “corto plazo”. Los dos primeros meses los trabajadores beneficiarios del subsidio recibirán el 70% de su sueldo. El tercer pago será de 65% mientras que en el cuarto mes bajará a 60%. En el quinto mes el porcentaje será de 55% y el último mes previsto llegará a estacionarse en el 50%.

Al explicar las razones de la medida adoptada, el ministro de Industria, Energía y Minería, Raúl Sendic, abrió al mismo tiempo una luz de esperanza para los atribulados trabajadores de la firma al expresar que en las últimas semanas han aumentado los interesados en invertir en ella y que, si las cosas ruedan bien, la reapertura podría producirse en el correr del primer trimestre de este año.

El compartible decreto estableció como una de las razones de la decisión -que no es nada menor–, los efectos del cierre de la empresa en el pueblo ya que constituye el motor económico por excelencia de la ciudad de Empalme Olmos porque representa además una fuente indirecta de ingresos para múltiples familias de la zona, cuya actividad depende del funcionamiento de la fábrica.

Del salario que los trabajadores gastaban en su pueblo vivían un sinnúmero de comercios de diversos ramos -básicamente alimenticios–, que en los últimos meses se han visto seriamente afectados.

Metzen y Sena se encuentra paralizada desde mediados de diciembre como consecuencia de una profunda crisis. La situación derivó en el envío de casi la totalidad de los trabajadores de la firma al seguro de paro. Si bien durante casi un mes los empleados de la empresa de Empalme Olmos trataron de mantener en marcha la planta, la falta de materia prima obligó a tomar la decisión: parar e instrumentar la inevitable solución, que comprende a unas 700 personas.

Tan solo unos 50 restantes quedaron cumpliendo tareas de mantenimiento aunque luego también pasaron a ampararse en el seguro por desempleo.

Pero, al parecer, ahora han surgido algunas señales esperanzadoras ya que de acuerdo con Sendic, el gobierno ha recibido cinco interesados en invertir en el proyecto aunque advirtió que se han mantenido en reserva los nombres a quienes se les está aportando información sobre la empresa. Los posibles inversores son de origen brasileño, argentino y estadounidense.

La negociación con estos inversores será un nuevo paso que se deberá dar y es evidente que en ese camino el gobierno tendrá que otorgar algunos beneficios a efectos de hacer más atractiva la inversión en este emprendimiento. Y es un buen momento para mirar la situación con una actitud distinta a las viejas recetas de la economía liberal, promoviendo beneficios que alienten al nuevo inversor. Ese fue el camino seguido por las economías de los países desarrollados, que durante la reciente crisis financiera de 2008 prodigaron fondos públicos para mantener en funcionamiento desde bancos a poderosas empresas automotrices que generan miles de puestos de trabajo. El cambio de criterio señalado en los países más industrializados responde en buena parte a los efectos generales de la caída de una empresa en el bienestar de una sociedad y, en ese aspecto en particular, el de Metzen y Sena es un caso paradigmático en el ámbito nacional.

Otra consideración que inclina a promover esta intervención del Estado en la ampliación del subsidio a los trabajadores y a abrir el camino a los posibles inversores que quieran hacerse cargo del emprendimiento es el hecho de que están vigentes los estímulos para la radicación de emprendimientos industriales en el interior del país, lo que pone de manifiesto el interés del gobierno en establecer fuentes de trabajo fuera de la capital. Se trata de un pasivo de un porte todavía accesible, en que el principal acreedor es precisamente el Estado. Pero si se logra que la fábrica se reabra, el costo para los contribuyentes, a la larga, sin dudas que será menor.