Una adecuada vigilancia de
inversiones y gastos estatales

Nuestra opinión

 

 Reducir Ampliar Cambiar tamaņo

El presidente electo, José Mujica, todavía no definió si el control de los gastos e inversiones del Estado lo desarrollará un organismo específico, como la Auditoría Interna de la Nación, o si será un sistema de contralor vinculado a las rendiciones de cuenta y balances presupuestales. Pero el futuro presidente de la República sabe que si quiere maximizar el uso de los recursos del Estado debe hacerles un exhaustivo seguimiento.

En una reveladora nota con Ultimas Noticias, la senadora Lucía Topolansky dijo que, desde el 1° de marzo, el gobierno incorporará un sistema de auditoría de gestión para demostrar a la población que cumple con sus compromisos. De acuerdo con lo expresado por la legisladora, el objetivo es la existencia de un mecanismo que deje claro a la población en qué se invierten sus recursos.

“Se trata de una cuestión ética más que de control y apunta a mejorar la eficiencia. Nosotros queremos enganchar a los funcionarios públicos en la Reforma del Estado y generar una nueva ética, con una toma de conciencia donde las cosas no se limiten a analizar los montos de dinero invertidos sino lo que se hizo con ellos”, dijo la legisladora del Movimiento de Participación Popular. Añadió que el objetivo es contar con un “monitoreo” de los recursos hasta comprobar cuáles han sido sus resultados.

Sin dudas que la iniciativa es por demás compartible ya que en un país como Uruguay, donde los recursos estatales son limitados, no sólo se trata de decidir dónde invertir los dineros públicos, sino que hay que hacer un seguimiento de ellos.

A modo de ejemplo, un organismo puede decir que destinará dinero a adquirir nuevas computadoras pero si después éstas terminan en un depósito, los números dan pero los resultados no son los esperados. La meta estará incumplida.

Otro aspecto de este nuevo proceso de contralor, implicará, de acuerdo con la legisladora, lograr el compromiso de los funcionarios públicos, quienes se intentará que sean protagonistas del proceso. Para lograr este objetivo, el próximo gobierno impulsará un mayor diálogo con los trabajadores del Estado, con el objetivo de que sean ellos los que sugieran los cambios y planteen dónde existen problemas de funcionamiento o en qué casos se requieren otros organismos o alianzas. Este aspecto de la iniciativa es en principio compartible, pero la realidad parece mostrar otra cosa ya que muchas veces han sido los propios empleados estatales los que se han opuesto a los procesos de cambio que se han querido imponer por parte de los responsables de la administración. Lograr este objetivo, obtener un fuerte compromiso de parte de los sindicatos de funcionarios públicos, sin dudas que implicará una ardua tarea para el nuevo gobierno.

Es cierto que nadie sabe mejor que el funcionario dónde es que se tranca un expediente o un trámite, pero, justo es decirlo, muchas veces es la actitud de muchos de ellos hacia el trabajo la que genera los problemas con ese expediente.

Pero, más allá de las dificultades que se puedan presentar en este proceso, es plenamente compartible la intención del presidente electo de que durante su gobierno se haga el intento para lograr que el uso de todos los recursos sea justificado con una rendición de cuentas permanente ante la ciudadanía, y lo que es más, que los gastos del Estado estén acotados a inversiones concretas de manera de maximizar el rendimiento de los recursos que se poseen.

Es auspicioso que desde el más alto nivel de la futura administración se reclame cuidado de los dineros y de las inversiones del Estado ya que gran parte del presupuesto nacional afectado al pago de jubilaciones, sueldos y servicio de la deuda, erogaciones que no pueden ser reducidas. En grandes números, el presupuesto del Estado equivale al 30% del PBI y la parte flexible no pasa del 8% de ese producto.

Uruguay ha sido un país que aún ante la crisis financiera internacional de fines de 2008 ha exhibido estimables fortalezas, y gracias a ellas pudo mantenerse al margen de esa realidad. El nuevo gobierno parece querer man- tener esas fortalezas, de allí que corresponda saludar los anuncios oficiales en el sentido de que desde la futura Presidencia de la República se estará reclamando a todos los niveles de la administración el establecimiento de planes de inversión que generen un retorno para la sociedad toda.