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Gestión de Bonomi se orientará a
la estricta defensa de la sociedad
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tamaņo |
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Eduardo Bonomi es el integrante del próximo gabinete que cuenta con mayor cercanía afectiva y funcional con el presidente electo, quien le confió la pesada responsabilidad de tomar a su cargo el Ministerio del Interior para lidiar desde allí con el que muchos uruguayos consideran el más acuciante de los problemas del presente: la seguridad pública. En un reportaje exclusivo que ayer publicó Ultimas Noticias, Bonomi presentó orientaciones que desde su cartera animarán la lucha contra el delito. Y para cualquier lector atento resulta claro que el acento será la defensa de la sociedad y el combate a la delincuencia, que es precisamente lo que hace falta.
Resultan francamente alentadores los anuncios que el futuro ministro del Interior, Eduardo Bonomi, desgranó en la entrevista exclusiva publicada ayer por Ultimas Noticias. El reportaje no le ahorró al futuro secretario de Estado ninguna de las aristas más escarpadas de su futura gestión, desde la situación carcelaria al grave problema que plantea la pasta base.
Las respuestas de Bonomi ponen en evidencia la intención de que a partir del 2 de marzo las cosas cambien -y mucho- en lo que tiene que ver con el esfuerzo policial por combatir a la delincuencia. Un tema sobre el que conviene reflexionar, abriendo ancho crédito a acciones que impulsen la acción policial y consigan restablecer en la gente la convicción de que su integridad y sus pertenencias están a salvo de la acción delictiva, especialmente en los vecindarios más humildes.
En cuanto al combate a la pasta base, acertadamente señalado desde varios ámbitos como el más acuciante de los problemas de seguridad que afectan a la población metropolitana, el futuro ministro sostiene que es decisivo un trabajo de inteligencia que en principio se apoyará en un aumento importante en el número de agentes policiales no uniformados que deberán aportar la información necesaria para orientar procedimientos exitosos,
Si bien el enfoque general de la nueva gestión policial descansa en buena medida en la revalorización del papel de las comisarías barriales como reconstructoras del degradado vínculo entre el instituto policial y la comunidad, el futuro ministro entiende que el aumento de la presencia de policías uniformados, o de integrantes de los grupos de choque, no es en sí un aporte sustantivo para eliminar las bocas de pasta base, algo que puede lograrse mejor con los aportes de inteligencia que realicen agentes que no sean identificables.
También en este plano, Bonomi anunció que el gobierno procurará modificaciones legislativas al Código Penal que incrementen las penas por tráfico. Algo que estas columnas entienden particularmente necesario en el caso de la pasta base, en medida que no es lo mismo traficar en drogas cuyos efectos son recreativos que hacerlo con una sustancia mortal que convierte a sus consumidores en probables rapiñeros y asesinos. Hoy por hoy -el comentario es de estas columnas, no del ministro entrante- los responsables de las “bocas” de pasta base entran y salen de prisión, e incluso dejan que su “negocio” sea administrado por familiares durante su reclusión carcelaria. Penas realmente ejemplares podrían en cambio hacer recapacitar a quienes tengan la intención de convertirse en traficantes de la muerte.
Otro aspecto de interés en las declaraciones de Bonomi es su disposición de lograr en 2011 -cuando entre en vigencia el presupuesto de la nueva administración- un aumento de salarios importante para los funcionarios de la Policía. El doble propósito es el de reclutar agentes más preparados e ir eliminando el llamado 222, régimen que mejora los ingresos del agente pero duplica su carga horaria, condicionando su dedicación a los aspectos centrales de su desempeño en el combate al delito. También este aspecto es de una importancia insoslayable para una mejor gestión futura del instituto policial.
El ministro entrante también se refirió a la Guardia Republicana, manifestando estar de acuerdo con su despliegue nacional para enfrentar al crimen organizado, aunque su punto de vista es que la represión se hace necesaria solamente cuando falló la prevención, de la que se declaró partidario.
En el otro tema crucial, el de la situación carcelaria, Bonomi señaló que el futuro ministro de Economía, Fernando Lorenzo, había comprometido el otorgamiento de fondos para superar las situaciones de hacinamiento en los establecimientos. A su vez, dio cuenta del propósito de crear dos nuevas cárceles de alta seguridad, para el albergue de traficantes de droga una de ellas y la restante para miembros de organizaciones criminales,
Dio cuenta además de la voluntad de superar el hacinamiento y de quedar en condiciones de separara a reincidentes y primarios, habilitando establecimientos de menor capacidad -habló de 300 reclusos- en los que sea posible una efectiva rehabilitación de los reclusos y la disciplina del trabajo regular.
No es la idea de estas columnas la de subrayar diferencias entre el enfoque de Eduardo Bonomi con la de dos de sus antecesores de los últimos años. Entre otras cosas porque estas ya han sido advertidas hasta por el menos avisado de los lectores. Lo que no se puede dejar pasar es que quien aparece como el integrante del gobierno más estrechamente vinculado al presidente electo está señalando puntos de vista que privilegian la defensa de la sociedad ante los embates de la delincuencia. Y esto no puede dejar de merecer el más extendido de los respaldos. Y afirmar la esperanza de miles de uruguayos que creen posible superar con inteligencia y decisión una época nefasta en materia de seguridad ciudadana. |
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