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Riñas que deben ser erradicadas
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tamaņo |
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Una vez más, la crónica deportiva se vio ensombrecida por los graves incidentes que se produjeron al término de un partido de basquetbol entre los clásicos rivales Aguada y Goes.
Un fallo referil y un clima emocional que siempre aporta lo suyo se combinaron para que se armara una riña en la que incluso volaron estructuras de hierro y que por muy poco no degeneró en tragedia.
Desde hace mucho tiempo, por desgracia, el ámbito del baloncesto está ganado por la misma violencia que impera en las canchas de fútbol. Algunos partidos, por la rivalidad de los clubes participantes, proporcionan el caldo de cultivo necesario para que las infaltables minorías de exaltados, al amparo de la facilidad con la que se puede ingresar a los rectángulos desde las tribunas, provoquen toda clase de desmanes y conviertan en batallas campales lo que no debería ser sino una mera instancia de diversión.
Asumidas entonces estas nuevas realidades, procede actuar con toda energía para erradicar el vandalismo del basquetbol. Las soluciones pueden venir por fuertes sanciones a los clubes responsables, por impedir la entrada a los revoltosos conocidos o por articular fuertes dispositivos de seguridad antes, durante y después de los encuentros, tanto dentro como fuera de los escenarios.
Solo así habrá conciencia de que los excesos no hacen más que perjudicar al club y de que los parciales serenos, que son la gran mayoría, tienen pleno derecho a ser respetados. |
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