Una práctica irritante

Nuestra opinión

 

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El sindicato de los funcionarios municipales (Adeom) está abocado a fijar la fecha y la duración de un paro de actividades a realizarse en las próximas horas. Su presidente, Aníbal Varela, reafirmó la tendencia confrontacional del gremio al señalar, consultado por Ultimas Noticias, que esta instancia será seguida por todas las que sean necesarias para la satisfacción de reclamos que la Intendencia de Montevideo, por su parte, entiende que no corresponden.

Esas afirmaciones no podían sorprender en boca de quien representa a una de las agrupaciones sindicales más combativas y radicales de nuestro medio, pero resultó llamativo, en cambio, que declarara que "están prontos para ser usados" unos 3000 pegotines en los que se denuncia como "carneros" a los funcionarios que no adhieren a la movilización.

El anuncio impactó en la medida en que muchos de los propios dirigentes sindicales ya han erradicado de su idioma esa palabra para referirse, al menos, a compañeros que optan, dentro de su libertad de trabajo, por otra actitud. Hablar hoy de "carneros" es retroceder al mismo estilo que, hace décadas, ningún favor hizo al clima social del país. Y si a ello se añade la presencia de un pegotín en los lugares de trabajo -un auténtico "escrache", por lo demás- llegaremos a la conclusión de que será muy difícil acordar con Adeom en cualquier conflicto presente y futuro.

Cuando la dirigencia actual de los trabajadores ha evolucionado, apelando ya con disposición recurrente al diálogo y a hacer concesiones en caso de que la suerte de un conflicto lo amerite, Adeom podría tomar ejemplo de ella para obtener mejores resultados.