| |
Rendición: muy buenas razones
recomiendan su rápida sanción
Cambiar
tamaņo |
|
Como ocurre de modo habitual, la agitación gremial rodea el trámite de la Rendición de Cuentas. Y es especialmente así cuando los aumentos de salarios estarán vedados en 2009, según lo dispone la Constitución. El Ministerio de Economía entiende que no puede irse más lejos en el aumento del gasto, y le asiste razón más que fundada. En esas circunstancias, lo que conviene es un rápido trámite parlamentario que despeje expectativas cuya atención sería riesgosa para la economía del país.
El trámite de la Rendición de Cuentas entra en sus últimas instancias parlamentarias, mientras arrecia la usual conflictividad que rodea su trámite, y que en esta oportunidad se agrava por tratarse de la última ocasión en que pueden disponerse ajustes salariales antes de las próximas elecciones nacionales. En esta semana hubo paros y ocupaciones, manifestaciones de Cofe y de otros gremios de funcionarios estatales y hasta se llegó a plantear un casi inédito paro policial. Una medida que felizmente no provocó inconvenientes demasiado notorios para la población ni alentó una acción delictiva más intensa que la habitual.
Tras la votación particular del articulado en la cámara baja -que se desarrollaba ayer-, el proyecto pasará al ámbito del Senado, que cuenta con 45 días de plazo constitucional para darle la definitiva sanción o promover modificaciones. Cambios que a su vez obligarían a una nueva discusión en la cámara de origen, que contará con 15 días adicionales para aprobarlos o rechazarlos. En este último caso, el tema pasará a ser analizado por la Asamblea General, que a su vez podrá pronunciarse en otros quince días.
Aunque nada es más importante en la actividad parlamentaria que la construcción de acuerdos lo más amplios que sea posible, en esta ocasión se advierte que la bancada de gobierno cuenta con los votos para conseguir rápidamente la sanción y que lo más conveniente para el interés público es un trámite acelerado, mucho más corto de los que establecen los plazos formales. En todo caso, las instancias que hacían posible la búsqueda de coincidencias fueron las de elaboración del texto, que se verificaron en la interna de la coalición de gobierno y que no dieron lugar a un debate interpartidario. Hoy parece mucho más conve- niente apurar el trámite que dar lugar a un debate que significaría la prolongación de un desborde conflictivo que ningún favor le hace al país, cuando ya las principales decisiones se han tomado dentro del gobierno y no parecen a esta altura sustancialmente modificables.
No es la primera vez que Ultimas Noticias se refiere a la Rendición de Cuentas en trámite, que incluye aumentos importantes en el gasto público, en especial por partidas que se otorgan a la educación. El aumento del gasto directo, que se suma a crecimientos decididos con anterioridad, ronda los 350 millones de dólares y tiene en consecuencia una entidad apreciable para las cuentas públicas. Desde fuentes del Ministerio de Economía se ha subrayado que la necesaria financiación surge del crecimiento de la actividad económica, que tiende a ser mayor que el previsto inicialmente.
La idea es entonces que estos agregados no tengan impacto en el equilibrio fiscal. Pero la realidad señala que en este terreno es necesario moverse con la mayor de las prudencias, en especial visto que el destino de las partidas tiene mucho más que ver con el gasto corriente que con compromisos por una sola vez. Si se tratara de inversiones, su ejecución podría quedar pendiente de variaciones en las circunstancias económicas. Pero nada hay de flexibilidad, por ejemplo, en la atención del crecimiento de una masa salarial que se hace inevitablemente exigible.
De allí que en todo momento estas columnas hayan llamado a la prudencia y a esquivar la tentación -inevitable cuando las instancias electorales ya aparecen a la vista- de manejar criterios muy flexibles en materia de concesión de beneficios al funcionariado. Algo que no asegura el amor eterno de los beneficiados, como el partido de gobierno seguramente advirtió en la virulenta acción sindical en la Intendencia Municipal de Montevideo. Donde se hicieron desde 1985 concesiones salariales que colocaron a los cargos en la comuna capitalina entre los mejor retribuidos en el ámbito estatal, con valores promedio que alcanzan los 28.000 pesos mensuales. Y se otorgaron otros beneficios de singular importancia. No obstante, ese esfuerzo de modo alguno ha asegurado la paz gremial dentro de la comuna, ni ha resultado en un mejor servicio para los vecinos, que deben hacerse cargo de esas cuentas salariales mientras padecen en reiteración real -en realidad el actual conflicto se arrastra desde 2002- las demoras o los incumplimientos en el trabajo de la intendencia. E, incluso, la ordalía que siempre resulta para la ciudad de los paros distorsionantes en la recolección de residuos, responsables de un fuerte desmejoramiento de las condiciones de higiene urbana.
El aumento ya incluido en esta Rendición de Cuentas, sumado a los gastos dispuestos en el presupuesto y que comenzarán a hacerse efectivos en 2009, representa una apuesta fuerte a la persistencia por un largo período del crecimiento económico que disfruta el país. Cuando en realidad se advierten en el horizonte internacional algunos nubarrones -la situación argentina, el enlentecimiento de la economía de Estados Unidos, con reflejo en la Unión Europea- que no son favorables a las expectativas uruguayas. Cabe entonces aventurar la opinión de que no puede irse de modo alguno más allá en materia de gastos, porque hacerlo comprometería un equilibrio fiscal y colocaría al país en una situación incómoda en cuanto al control de los precios y a la estabilidad monetaria. Conviene entonces que el trámite de la presente Rendición de Cuentas sea rápido y aparte al país tanto de la conflictividad como de riesgos económicos que no es prudente padecer. |
|