Respetaron al público

Nuestra opinión

 

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La asamblea de Adeom había resuelto un paro de actividades que, de acuerdo a una agenda rotativa previa, comprendía ayer al personal de las salas municipales donde se cumplen actividades artísticas y culturales. La medida venía a involucrar a los funcionarios del Teatro Solís y de la Filarmónica Municipal, cuando, como comienzo de la temporada oficial de ópera, se estrenaba uno de los clásicos universales del género.

El acatamiento de la medida hubiera significado la suspensión de la representación; la posible pérdida de la recaudación generada por una sala llena; la severa distorsión emergente de buscar otra fecha para cubrir el vacío y la devolución del dinero de las entradas a las personas que lo reclamaran. Ello, por supuesto, al margen del propio perjuicio cultural implícito en la postergación.

Los funcionarios afectados a esa tarea, empero, resolvieron trabajar y asegurar el éxito del espectáculo. Desoyendo la orden sindical decidieron, en un acto de independencia, respetar al público y a la vez coronar el arduo trabajo que estuvieron desplegando durante las últimas semanas, con muy poco descanso, para que prevaleciera la causa del arte.

La dirigencia de Adeom debería extraer un lección clara de un episodio que corresponde caracterizar como punto de quiebre. Muchos empleados municipales cuestionan duramente la línea confrontacional que sustenta y señalan el camino en cuanto a qué podría ocurrir en otros servicios municipales si se persiste en el ejercicio de un estilo ajeno al diálogo.