Correcta actitud de Uruguay

Nuestra opinión

 

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Hace algún tiempo, la Prefectura Nacional Naval retuvo una lancha de bandera argentina que realizaba maniobras y generaba inquietud cerca de la planta de Botnia, es decir, en aguas jurisdiccionales uruguayas. Había sido fletada, se informó, por el piquetero entrerriano Alfredo De Angeli, cuya actuación al frente de la protesta del agro de su país contra el gobierno de Cristina Kirchner fue bien conocida por todos los uruguayos.

En represalia por esta acción, ciudadanos de Gualeguaychú ingresaron a la sede del consulado compatriota en esta ciudad y permanecieron en él unas tres horas, reclamando "la devolución" de la nave. La situación amenazaba complicarse pero fue oportunamente destrabada, a instancias del presidente Tabaré Vázquez, por la primera mandataria argentina. Procede señalar que asistió la razón a las autoridades navales uruguayas. La detención de la lancha correspondía porque se trataba de una transgresión de las normas internacionales y una provocación enmarcada en la larga saga de despropósitos orquestados por los piqueteros argentinos -corte de puentes incluidos- desde mucho antes de que la empresa Botnia comenzara a operar.

También corresponde destacar el ataque a la soberanía uruguaya perpetrado por quienes ocuparon el consulado. Existían otros canales, así como un procedimiento ya establecido, para reclamar la restitución de la nave, acción que sin duda se concretará en el momento en que corresponda. Mientras ello se concreta, nuestras autoridades deben estar preparadas para nuevos desmanes de este grupo de personas que no entran en razones simplemente porque no quieren.