Los discos ya no son solo patrimonio de las disquerías

Artistas locales encuentran
vías alternativas de venta

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Desde que Jaime Roos y Ruben Rada eligieron métodos de distribución alternativa para sus últimos materiales discográficos, el mercado parece estar encontrando una adaptación natural frente a dos flagelos que favorecen la piratería en Uruguay: el alto precio de los discos originales y la escasez de disquerías en el interior del país.



El póster promocional de Ruben Rada en los Abitab.
Jaime Roos distribuyó su disco “Fuera de ambiente” a través de las estaciones de Ancap para -como él mismo dice- “pegarle a la piratería”. Sin embargo, hizo mucho más que eso, marcando un precedente que se perfila como modelo válido para el resto de los músicos uruguayos. Así lo entendió Ruben Rada, quien acaba de editar “Bailongo” a través de la cadena de locales Abitab. Y aunque ambos aseguran que esta estrategia no va en contra de las disquerías, subrayan la necesidad de ser ingeniosos para vender sus discos a menor precio.

El tema es complejo. Los álbumes originales en Uruguay son considerados entre los más caros de la región, aunque la Cámara Uruguaya del Disco señale que es el único producto que no aumenta su precio desde 2002. Un músico local que pretenda distribuir sus fonogramas en el ámbito nacional está en problemas, dado que en el interior del país escasean las disquerías. La piratería se alimenta cual animal de carroña de estos flagelos, dando como resultado una industria discográfica frágil y poco rentable para todos aquellos que conforman su cadena de creación, producción, distribución y venta. Mientras -sin éxito- la CUD brega porque el gobierno exonere de IVA a este bien cultural -los libros gozan de este beneficio-, varios artistas están tomando medidas por iniciativa propia.

“El 90% del mercado discográfico es pirata. En proporción, de 100 álbumes originales que se comercializaban en el año 1996 hoy se venden 10, los otros 90 son ‘truchos’. Para pelear contra esto deberíamos tener una legislación adecuada que se aplique. Yo creo que la mejor manera de pegarle a este problema es bajando los precios, el disco ‘trucho’ es más barato, pero poniendo el original a $ 190 la brecha se acorta”, decía Jaime Roos cuando lanzó “Fuera de ambiente”.

Días atrás, Rada reforzó esta idea. “Estoy feliz porque los artistas nos estamos dando cuenta de cómo es la industria. Cuando grabé ‘Alegre Caballero’ se lo vendí a las disquerías a $ 140 y estas lo comercializaron a $ 300. O sea que ellos ganaron más plata que yo. Ya sé que deben pagar impuestos, pero yo tengo que pagarle un sueldo a los músicos, tengo la tarea de componer todo el año, de costear el trabajo de producción, grabación y diseño”, comentó. “Bailongo” salió al mercado convertido en Disco de Platino, el equivalente a 4.000 copias comercializadas. Y ya en varios Abitab del Centro el álbum está agotado.

La realidad al otro lado del mostrador

Marcelo Felder, gerente de Palacio de la Música y CD Warehouse, opina que “los artistas tienen todo el derecho de elegir libremente cómo distribuir sus discos. Sin duda, estas vías alternativas se vuelven más atractivas como complemento de los canales tradicionales, que hoy están disminuidos debido a la piratería y las nuevas tecnologías. De todas formas, la cantidad de álbumes que se vende en Uruguay a través de los canales tradicionales no es menor, especialmente cuando se transforman en un hit. En el caso puntual de Rada, nunca pudo recuperar los niveles de venta de ‘Quién va a cantar’ y esto no tiene nada que ver con los factores anteriormente mencionados; por supuesto que a él le resulta más fácil atribuirlo a estas variables, pero la realidad es mucho más compleja”.

El empresario señala que ambos casos “significan pérdidas” para su negocio, especialmente “el de Roos”, aunque de todos modos, “la mayoría de las pocas disquerías que quedan están reconvertidas a casas de música (es decir que además venden instrumentos musicales) y por lo tanto esta situación no atenta contra sus existencias”.

Un disco promedio vale cerca de $ 280 IVA incluido. Felder explica que “el margen bruto de la disquería sin IVA es de $ 130. Con esto hay que pagar comisiones a shoppings, alquileres importantes, tarjetas de crédito, personal, BPS, DGI, impuestos municipales, etc.”. Ultimas Noticias le hizo entonces la pregunta del millón: ¿Sería posible disminuir ese plus de $ 130? “Si lo hicieran, las disquerías no podrían absorber los costos de la operación y no sería viable el negocio. A la piratería no se la puede combatir con precio. Tampoco a las nuevas tecnologías. El CD sigue teniendo su lugar y $ 280 siempre que el producto lo valga parece ser un precio justo, ¿qué otro regalo se puede hacer con ese dinero?”, respondió.